INVESTIGAN A OTRO POLICIA DE TRENEL POR DELITOS.

Policiales 30 de octubre de 2019 Por
Los uniformados incurrieron en distintos delitos: uno se negó a cumplir su función y maltrató a dos vecinos, el segundo se apropió de elementos robados y el tercero fue denunciado por su pareja por robarle una computadora.
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Al comisario a cargo de la dependencia policial de la localidad de Trenel al parecer la suerte no lo acompaña para sostener un plantel de uniformados estable. En lo que va del 2019 ya perdió tres policías, que incurrieron en diversos delitos.

Desde patoteadas con uniforme, pasando por supuestos procedimientos truchos para apoderarse de objetos, hasta un probable hurto teñido de resentimiento amoroso. Por insólito que parezca, en menos de un año la Comisaría de Trenel perdió a tres uniformados, que debieron desfilar por los Tribunales de General Pico.

El comisario Eber Pereyra, a cargo de la dependencia policial trenelense, no sale de su asombro. El jefe policial al parecer no puede entender cómo, de los muy pocos uniformados pampeanos que en algún momento pasaron de prevenir a cometer delitos, tres le hayan tocado tenerlos a su cargo y en el mismo año.


Pereyra asumió en Trenel el pasado mes de febrero, cuando fue trasladado desde la Comisaría Sexta de Santa Rosa hacia la localidad norteña para reemplazar al comisario Jorge Cerna. Al momento de asumir, Pereyra ya lo hizo con uno de los conflictos abierto.

De guapo

El 6 de marzo del corriente año se llevó a cabo un juicio oral y público contra un uniformado que prestaba servicios en Trenel, de apellido González, quien “de guapo” se negó hacer una verificación técnica.

El hecho ocurrió en junio de 2017 cuando el cabo rechazó de malos modos hacer su trabajo de verificador a un automóvil Ford Escort, propiedad de un vecino de la localidad norteña. Según quedó plasmado en el juicio, una supuesta diferencia personal con el dueño del auto, llevó al policía a negar la verificación.

El vecino tomó la precaución de filmar con su teléfono celular la negativa del uniformado, quien sabía que lo filmaban y desafió prepotente a no hacer su trabajo.

El cabo fue finalmente llevado a juicio por “incumplimiento de los deberes de funcionario público”, por lo que fue condenado a pagar una multa de siete mil pesos y seis meses de inhabilitación especial para ejercer cargos públicos. El legajo está en instancia de apelación, pero el cabo no volvería a usar el uniforme.

Cuchillos

El segundo caso ocurrió en el mes de septiembre, luego de que en Trenel y localidades del norte provincial se dieran una serie de robos, que conmocionaron por la violencia utilizada por los delincuentes que actuaron.

Tras una paciente investigación, policías y fiscales dieron con la banda que había cometido tres robos, dos de ellos muy violentos, donde golpearon y dejaron maniatadas a sus víctimas, personas de avanzada edad. Con presencia de funcionarios judiciales, se realizaron diversos procedimientos donde se logró secuestrar gran parte del botín.

Una de las integrantes de la banda fue una mujer, que tras ser detenida recibió el beneficio de cumplir prisión domiciliaria por ser mamá de una criatura. Días después de ejecutar varios allanamientos, uno de los policías de Trenel llegó hasta la casa de esta mujer y, tras invocar una supuesta orden del fiscal general de Pico, secuestró varios cuchillos que serían parte de los objetos robados, algunos de ellos artesanales y de buena calidad.

La detenida con prisión domiciliaria no se negó al procedimiento pero el accionar del policía le generó sospechas, por lo que decidió averiguar sobre la legitimidad del secuestro y allí se enteró que no había ninguna orden desde Fiscalía, por lo que denunció al policía.

El uniformado fue formalizado por el artículo 172 del Código Penal, que refiere a Defraudaciones y Estafas, y el legajo está para ser elevado a juicio. El policía va rumbo a perder la ropa.

Computadora

El tercer caso de policías trenelenses investigados por supuestos delitos tiene días y derivó en allanamientos el pasado fin de semana.

En realidad, el comisario Pereyra ya sospechaba que se le venía otro problema con subordinados y buscó la forma de evitarlo, pero no pudo, aunque no por su responsabilidad. Desde hacía tiempo al parecer el uniformado en cuestión venía de escándalo en escándalo con su pareja, por lo que el comisario decidió trasladarlo a la localidad de Colonia Barón, antes que el problema pase a mayores.

Pero resulta que una foto que el propio policía se sacó y publicó en redes sociales, fue al parecer la prueba para que su expareja lo denunciara por hurtarle una computadora portátil. El pasado fin de semana la Justicia allanó el domicilio del uniformado y secuestró la notebook, aunque el denunciado aseguró que demostraría que es de su propiedad.

El policía espera ahora su indagatoria y eventual formalización de investigación y, si no presenta la documentación que demuestre la propiedad de la máquina, sería el tercer servidor público trenelense que va camino a perder su puesto de trabajo.

El Diario  de La Pampa.

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