“EL SUEÑO DE JUGAR EN LA SELECCIÓN VA A SEGUIR HASTA EL DÍA EN QUE ME RETIRE”

Deportes 09 de julio de 2019 Por
El realiquense José Mauri disfruta de sus vacaciones en Realicó luego de finalizar el contrato con el Milan.
José Mauri 1

Llegó de Neuquén, hizo una pausa con sus amigos en un bar céntrico y más tarde partió para su pueblo, Realicó. En estos días, el pampeano José Mauri trata de recuperar apenas unas horas del tiempo perdido con su familia y los que “siempre están”.

El pibe se fue a los 14 años de Argentina, en plena adolescencia, para cumplir el sueño de ser futbolista profesional y rápidamente lo logró.

Comenzó en el Brescia, pasó por el Parma y por la selección italiana sub-17, más tarde se sumó al Milan, estuvo una temporada a préstamo en Empoli, para después retornar al Milan hasta el pasado 30 de junio, cuando se le terminó el contrato en el equipo rossonero. Más allá de todo ese recorrido, José apenas tiene 23 años y sigue siendo una de las promesas del fútbol argentino, que se encuentra en una etapa de recambio generacional a nivel seleccionado.

En uno de esos recreos, el pibe de Realicó compartió unos minutos con El Araucanito en un mano a mano donde se charlaron varios temas: los clubes como sociedades anónimas, el periodismo, la renuncia a la selección de Italia, la espera de una convocatoria en la selección argentina y el sueño de jugar en Boca Juniors.

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- Se terminó el contrato con el Milan. ¿Qué evaluación hiciste?
- Llegué con una ilusión que al final no fue la misma porque no tuve continuidad en lo futbolístico. Igualmente estar en un club así es más que positivo porque se aprende todo. El balance deportivo no sería tan bueno pero como experiencia es otro mundo, te ayuda un montón. En conclusión, mi paso por el Milan fue bueno en lo personal.

- Te llevás buenas amistades...
- Sí, por suerte sí. Tuve la posibilidad de jugar con grandísimos jugadores. Quedó eso, quedó una buena relación con todos. En estos días compartía en el grupo de WhatsApp que tenemos una foto mía con unas vacas acá en Realicó y “Pepe” Reina y los demás me mandan fotos que están en Ibiza, en Formentera (risas). 

- ¿Es más fácil conseguir club ahora?
- Al estar libre es mucho más fácil para contactarme. Me llamaron en enero y en junio del año pasado y el Milan no me dejaba irme. No me dejó irme en ningún mercado. Si bien me han llamado, el club no quería que me fuera. Era raro pero fue así.

- Entre otros clubes sonabas en el Bologna, donde está Mihjalovic, que ya te tuvo en Milan. ¿Quedó buena relación?
- Fue una relación normal de técnico a jugador. De respeto pero no de tanta confianza, como tuve con todos los entrenadores. La verdad no hablé con nadie. Me desentendí y me vine a La Pampa. Las posibilidades las maneja mi representante. 

- ¿Viste a la selección argentina en la Copa América?
- Vi porque mis amigos se juntaban en casa a comer asado y mirábamos los partidos, no era por decisión mía. Una lástima no estar en la final, me duele como argentino. El partido que mejor jugamos lo perdimos.

- ¿No sos de mirar fútbol?
- La verdad miro muy poco, me tengo que encontrar adelante de un televisor y que esté el partido para mirarlo, si no prefiero hacer otra cosa.

- En Argentina se le vive pegando a Messi. ¿En Italia también la prensa es como acá?
- No. Yo entiendo el mundo del periodista que tiene que llenar un programa de 24 horas. Al argentino le gusta todo lo que tiene que ver con lo que sucede “afuera” del fútbol. Allá no están las 24 horas del día hablando de una cosa. Si al periodismo argentino le dieras una hora para hablar tal vez hablaría solamente de fútbol y no de si Messi cantó el Himno o no lo cantó, si se bañó o no se bañó. Esa es la realidad y hay que acostumbrarse.

- Cuando la selección italiana quedó afuera del Mundial, ¿cómo lo tomó la prensa?
- No pasó nada. Obviamente que los fanáticos del fútbol estaban mal pero no se mezcla con la vida cotidiana. Acá el hincha argentino es muy fanático. Si es hincha de Boca y pierde está triste. Si pierde River capaz vuelve a la casa y se pelea con la familia. Allá es fútbol: quedó afuera y buscaron tratar de resolver los problemas, terminó un ciclo y comenzaron con gente nueva, no se acuerdan que dos años atrás quedaron afuera de un Mundial.

- Lo que sucedió en Italia es lo que está pasando en Argentina, donde se está haciendo un recambio generacional. Sin embargo, donde se pierde un partido enseguida se le pega al equipo...
- Es que allá son coherentes y acá no. Acá perdemos un amistoso y ya está todo mal. ¿Cuántos entrenadores tuvo Messi en la Selección? ¿Siete, ocho? ¿Cómo hacés para ganar algo si no seguís un proyecto? Ninguno de los DT llegó a definirse como entrenador y a llevar adelante su idea. Tal vez el único que lo pudo hacer fue Sabella y llegamos a una final del mundo. Ese es el camino.

- Repasaba en Internet una nota que decía: “El nuevo Messi, José Mauri renunció a la selección italiana para jugar en Argentina”...
- Yo creo que de Messi no debo tener ni las zapatillas (risas). Respecto de la selección italiana sub-20, me llamaron pero no lo sentía, les dije “prefiero que vaya otro, yo no voy”. 

- ¿Y de Argentina nunca te llamaron? ¿Te gustaría?
- No, nunca se comunicaron. Claro que me gustaría, le dije que no a la italiana para tener una posibilidad en una selección argentina. No te digo en la mayor pero creo que en un sub-20 podría haber ido. Yo tenía 18 años y jugué 35 partidos de titular en Serie A. Ni siquiera ahí me llamaron, lo que quiere decir que habría otro mejor o no me conocerían. Nunca se dio ningún contacto.

- ¿Igualmente el sueño de jugar en la selección argentina sigue vigente?
- Sí, eso va a seguir hasta el día que me retire. Aunque sea un amistoso del rejunte me gustaría ir (risas). Básicamente trato de tener los pies sobre la tierra porque yo me tengo que consolidar en un club. No lo pude hacer en el Milan, aunque tampoco tuve muchas posibilidades. Por esa razón no pienso en la Selección. Soy hincha y miro los partidos cuando puedo y listo. Primero quiero afianzarme como jugador y después veremos si me merezco una oportunidad o no.

- ¿Te gustaría seguir en el fútbol italiano o te da lo mismo cualquier país?
- Al fútbol italiano lo conozco de memoria, hace nueve años que estoy ahí, me crie con el fútbol de ellos y puedo cubrir cualquier posición en el medio campo porque sé cómo son las dinámicas. Capaz que en un fútbol como el inglés, que es más rápido, con ida y vuelta, o en el español, que es más técnico, con menos táctica, no sé cómo me vería ahí. Igualmente tampoco tendría problemas en cambiar de país. 

- ¿Volverías a la Argentina para jugar en este fútbol?
- En Argentina es estructural el problema que tenemos. Yo soy hincha de Boca y me encantaría jugar pero hoy en día el país no está fácil como para venirse con la familia y vivir en Buenos Aires. El futbolista piensa mucho en el bienestar de la familia. Veo a los jugadores mismos de Boca cómo deben sufrir porque un día son los mejores y al otro son los peores. Con 23 años es muy tensionante, prefiero sufrirlo con 30 años, con algo de experiencia, y no “quemarme”. Ojalá se dé algún día la posibilidad de jugar en Boca pero ahora no me desespero por volverme a Argentina. 

- ¿Viste la final de la Copa Libertadores en Madrid?
- No la pude ver porque ese día estábamos jugando con el Milan contra Torino por la Serie A. Pero lo fui siguiendo porque Lucas Biglia estaba lesionado y estaba en un palco detrás del banco de suplentes. En un momento me mandaron a calentar durante el segundo tiempo y Biglia, que lo estaba escuchando, me iba contando cómo iba el resultado. Cuando terminó el partido, fui al vestuario y vi los últimos minutos. Ese partido sí lo hubiera visto.

- Como hincha de Boca te habrás amargado por el resultado...
- Sí, un poco, pero bueno, ya está. Ese es nuestro problema, que seguimos pensando en lo que pasó. River descendió en 2011 y seguimos diciendo que River descendió. Se sigue recordando el gol famoso de Boca a River con el gol de Palermo. Todavía seguimos con eso. Se perdió, ya está, a dar vuelta la página. Al futbolista argentino lo forma el “exterior”, los que están en Europa como Messi o Tagliafico pierden, saludan al rival y listo. Allá es difícil ver los tumultos que se arman al final de un partido. Nuestra cultura es así: estamos acostumbrados a que no nos gusta perder, hay que ganar como sea, bien o mal, somos argentinos.

- ¿Cómo llevás la vida en Realicó?
- Bien, hace casi un mes que estoy. Ando viajando por todos lados, fui a Río Cuarto, a Neuquén, a Parera, que es el pueblo donde están los parientes de mi mamá... A Santa Rosa vine ya dos o tres veces. 

- ¿Estuviste en un refugio para perros?
- Sí, hay un grupo de mujeres y también hay uno o dos hombres que cuidan a los perros de la calle de forma voluntaria. Me acerqué con mi novia aunque yo no soy tan amante de los animales. Me encontré con un trabajo gigantesco que es admirable. Hay más de 100 perros.

- Hay un dicho que dice “nadie es profeta en su tierra” ¿Cómo te llevás con eso?
- Yo ya hace nueve años que voy y vengo. Todos los años es un comentario distinto. Por suerte muchas veces no me entero. Se hablan cosas de mí que ni cerca de ser así como las comentan. Ya estoy acostumbrado. Me hice mi grupo de amigos. Hoy me resbala lo que se diga, en su momento por ahí me molestaba. Me molestan las cosas que se inventan porque si alguien me dice que soy un agrandado porque tengo un auto es problema de él y lo acepto. O si ando en un Fitito dicen “mirá este ratón”. Eso no me interesa porque es opinión.

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Las SA en el mundo del fútbol

- En Italia hay muchos equipos que son Sociedades Anónimas (SA) ¿Cómo ves a esos tipos de clubes? 
- Si un club es una Sociedad Anónima, habría más dinero, creería yo. El tema es que en Argentina cualquier presidente de un club tiene que responderles a los hinchas y no maneja dinero de él. En una SA, el dueño va a cuidar su capital, si se compra a Boca Juniors va a querer ganar porque si no va a perder dinero. En Italia, la mayoría de los presidentes quiere mantener la categoría, o clasificar a Europa League o a la Champions, para generar más plata. Sin embargo, en los clubes más chicos, donde hay presupuestos más bajos y son más baratos para comprarlos, los usan para beneficio propio y no les importa si el club gana, pierde o se va a la quiebra. Son extremos. Habría que buscar bien un equilibrio para poder hacerlo y que tenga éxito. Hay que evitar la compra de clubes para beneficio propio porque al final son los hinchas los que pierden. 

- Vos lo viviste en el Parma y ahora le sucede al Palermo, que lo mandaron a la Serie D y tiene que cambiar de nombre... 
- Juegan con el sentimiento de la gente porque el que pierde siempre termina siendo el hincha. Si yo tengo un club que me salió 10 pesos y en cinco años vale 100 pesos, ya no me interesa si el club gana, pierde o empata. Yo ya gané y que hagan lo que quieran. Al tipo que es empresario no le interesa mucho el bienestar de los demás sino el propio.

Lo quieren de todos lados

El pampeano es uno de los futbolistas más requeridos en este mercado de pases no solamente porque su pase no pertenece a ningún club después de quedar libre de Milán, sino también por sus 23 años de edad con toda una carrera por delante.

En las últimas horas, el periódico La Gazzetta dello Sport informó que una de las posibilidades más firmes es la del Brescia de Italia, equipo donde comenzó a formarse el pampeano en su llegada a Italia.

La danza de nombres no termina ahí, habría interesados de diferentes países: tres equipos de Turquía, uno de México, uno de Rusia y uno de Argentina.

Besiktas, Fenerbahce y Galatasaray de Turquía están detrás del futbolista como así también el Zenit de San Petersburgo, el Cruz Azul de México y Banfield, donde se encuentra Hernán Crespo como entrenador que ya tuvo una relación con el pampeano cuando ambos convivieron en el Parma de Italia.

Gentileza: El Araucanito. 

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