ABERRANTE: DOS DE LAS PRESUNTAS VÍCTIMAS DE ABUSO SEXUAL SERÍAN JÓVENES REALIQUENSES

Judiciales 14 de agosto de 2019 Por
El propietario de un maxiquisco de Córdoba está acusado de drogar y violar a sus empleadas, la justicia avanza en la investigación. La acusación paraliza. De comprobarse, es una historia de espanto. De un lado, el hombre está acusado de ser un psicópata que, mediante engaños que incluían líneas de cocaína, cartones de LSD y alcohol, habría logrado abusar sexualmente de sus empleadas.
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El lugar. Los hechos habrían ocurrido en un negocio de calle Rondeau, en barrio Nueva Córdoba. (Facundo Luque)

Desde el otro lado, se sostiene que el comerciante era un “dandy” encantador que solía seducir a mujeres cuatro décadas más jóvenes, con quienes se relacionaba; haciendo énfasis en que los actos sexuales eran voluntarios.

En el medio, hay tres jóvenes que habían viajado de otra provincia a la ciudad de Córdoba para estudiar en la Universidad y que terminaron con traumas psicológicos. Todas aseguran haber sido víctimas de abusos sexuales reiterados en ese negocio. Todas lo señalan como un depravado y regresaron a sus lugares de orígen.

Todas llegaron al local necesitadas de trabajo luego de ver el cartel: “Jovencita universitaria se busca para atender un quiosco”.

Los episodios habrían ocurrido durante 2016 en un maxiquiosco del barrio Nueva Córdoba, en la capital. El comercio funcionaba en calle Rondeau al 500. Los abusos habrían ocurrido en el depósito.

Silvio Salustiano Contreras, un misionero de 67 años, se encuentra detenido en la Cárcel de Bouwer.

Desde el lunes es juzgado por la Cámara 12º del Crimen de Córdoba como supuesto autor de abuso sexual con acceso carnal reiterado, continuado y calificado por el daño en la salud de la víctima y agravado por el uso de estupefacientes.

Además, está imputado por presunta privación ilegítima de la libertad. Dos de las víctimas denunciaron que eran atadas y hasta encerradas en el comercio.

Contreras niega todos los hechos y se declara inocente. Su defensa insiste en que las relaciones sexuales eran consentidas.

“El comerciante, según la acusación, tenía un maxiquiosco y contrataba a chicas universitarias como empleadas. Les hacía dejar los curriculum vitae. Luego, presuntamente con diversos mecanismos de engaño que habrían incluido el suministro de drogas, terminaba abusándolas. Los hechos sucedían en un depósito”, explicó a La Voz el fiscal Mariano Antuña.

Hay tres presuntas víctimas, dos de las cuales concurrirán al juicio como parte querellante. No se descarta que haya más supuestas damnificadas. En el local se secuestraron 49 currículums.

“Las chicas eran personas vulnerables. Eso buscaba esta persona. Podía engañarlas y terminar consumando los ataques, según la causa”, añadió el funcionario judicial.

Drogas y ataduras

“Las víctimas quedaron con secuelas psicológicas y se volvieron a sus pagos”, comentó el abogado Lucas de Olmos, quien representa a una de las denunciantes. El letrado indicó que “las víctimas”  llegaban al comercio porque allí se ofrecía trabajo. Debían atender el maxiquiosco desde la medianoche hasta las 8 de la mañana.

Los hechos habrían sucedido de manera sucesiva durante 2016.

“Las inducía a que tomaran cocaína y alcohol, y hasta LSD. Luego de viciarlas, abusaba de ellas. Podría decirse que había un consentimiento, pero ese convencimiento estaba dado por los efectos de las drogas y del alcohol que se les hacía consumir”, añadió el querellante.

“Las manipulaba, las drogaba, las ataba. No dejaba que se fueran. Es un psicópata. Las víctimas terminaron con serias secuelas”, dijo.

“Relaciones consentidas”

“No hubo violaciones. Acá no tenemos víctimas vulnerables. Acá tenemos relaciones consentidas de jóvenes mayores de edad, bien instruidas, universitarias. No hay hechos de abuso”, disparó la abogada Silvina Sayago, defensora del acusado. “Una de ellas lo denunció porque el comerciante no le quiso dar el trabajo”, sostuvo.

En la fiscalía y en la querella resaltan que las pruebas y los testimonios son firmes y contundentes. Los peritajes psicológicos a las denunciantes determinaron que no son mitómanas y no fabulan.

“Quiero que esas chicas vengan al juicio y declaren todas. No fueron violadas. No hubo ataques. Eran relaciones sexuales consentidas”, insistió la abogada.

Según trascendió, una de las jóvenes decidió renunciar al trabajo en agosto de 2016 y volvió a su casa familiar. “Estaba muy afligida. Allí, se enteró de que otra piba del pueblo había empezado a trabajar en ese maxiquiosco. Fue a hablar con los padres de ella y les contó todo”, explicó el abogado De Olmos.

Los padres de esta joven viajaron a Córdoba y radicaron una denuncia por trata de personas en la Justicia federal. El juez Miguel Vaca Narvaja desestimó la trata y envió el caso al fuero Delitos Sexuales de la Justicia provincial. El caso fue instruido y enviado a juicio por la fiscal Ingrid Vago.

“¿Por qué buscaba, con su cartel en el negocio, a chicas oriundas del interior? Porque quería que no tuvieran a su familia cerca, en Córdoba... Así podía hacer lo que quería”, afirmó De Olmos.

Gentileza: Claudio Gleser/La Voz

 

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