DOS JOVENES DE 13 Y 15 AÑOS INTENTARON QUITARSE LA VIDA EN PICO

Regionales 12 de junio de 2018 Por
Ambos menores de edad, los cuales no tienen ningún tipo de relación, solo que viven en la misma ciudad y están en la etapa de la adolescencia, habrían tomado la drástica decisión de quitarse la vida, uno el día Viernes y el otro el pasado Domingo. La noticia fue confirmada por fuentes oficiales.
SUICIDIOS

Aparentemente, uno de ellos intentó ahorcarse y el otro menor, habría tomando varias pastillas. Si bien, los menores no lograron su cometido y afortunadamente se encuentran bien, la pregunta es que les sucede a ellos, a sus padres y a las autoridades encargadas de la contención de estos jóvenes.

Comportamiento suicida en niños y adolescentes
 En la ideación suicida existen pensamientos y planes de suicidio. Los intentos de suicidio son actos autolesivos que podrían provocar la muerte, como, por poner un ejemplo, colgarse o ahogarse. Un evento estresante puede conducir al suicidio en niños que sufren trastornos de la salud mental como la depresión. Los niños con riesgo de suicidio están deprimidos o ansiosos, abandonan sus actividades, hablan sobre asuntos relacionados con la muerte o sufren cambios repentinos de comportamiento. Los miembros de la familia y los amigos deben considerar seriamente todas las amenazas o intentos de suicidio. Los profesionales de la salud tratan de determinar la gravedad del riesgo de suicidio. El tratamiento conlleva la hospitalización si el riesgo es alto, la administración de fármacos para tratar otros trastornos mentales y el asesoramiento individual y familiar. El suicidio es muy poco frecuente antes de la pubertad y es principalmente un problema asociado a la adolescencia, en particular entre los 15 y los 19 años de edad, y a la vida adulta. No obstante, el suicidio también se da en preadolescentes, y este problema potencial no debe ser subestimado.

Factores de riesgo

Varios factores influyen de forma característica en el hecho de que los pensamientos suicidas se transformen en comportamientos suicidas. Con frecuencia hay un problema de salud mental subyacente y un acontecimiento estresante que lo desencadena. Entre los eventos estresantes se encuentran:

La muerte de un ser querido

Un suicidio que ha tenido lugar en el colegio o en cualquier otro grupo de compañeros

El fracaso de una relación amorosa

Un cambio de entorno familiar o habitual (escuela o vecindario) o el alejamiento de los amigos

Ser humillado por familiares o amigos

Sufrir intimidación en la escuela (acoso escolar)

El fracaso escolar

Problemas con la ley

Sin embargo, ese tipo de eventos estresantes son bastante frecuentes entre los niños, y raramente conducen a comportamientos suicidas si no hay otros problemas subyacentes.

Los problemas subyacentes más frecuentes son los siguientes:

Depresión: Los niños o los adolescentes con depresión tienen sentimientos de desesperanza y de impotencia que limitan su capacidad para considerar soluciones alternativas a problemas urgentes (ver Depresión en niños y adolescentes).

Alcohol o consumo de drogas: El abuso de alcohol o el consumo de drogas disminuyen las inhibiciones frente a acciones peligrosas y alteran la anticipación de las consecuencias.

Escaso control de los impulsos: Los adolescentes, en particular los que presentan un trastorno por comportamiento perturbador, como el trastorno disocial, actúan impulsivamente, sin pensar.

Otros trastornos mentales y físicos también pueden aumentar el riesgo de suicidio. Entre ellos se incluye la esquizofrenia, los traumatismos craneoencefálicos y el trastorno de estrés postraumático.

A veces, los niños y los adolescentes que intentan suicidarse están enfadados con parientes o amigos, son incapaces de controlar la ira y dirigen su enfado contra sí mismos. Desean manipular o castigar a otras personas («Se arrepentirán después de que yo muera»). Las dificultades de comunicación con los padres pueden contribuir al riesgo de suicidio.

En ocasiones, el comportamiento suicida se presenta cuando el niño imita las acciones de otras personas. Por ejemplo, un suicidio al que se ha dado mucha publicidad, como el de una persona célebre, a menudo viene seguido de otros suicidios o intentos de suicidio. De igual modo, los suicidios por imitación ocurren en las escuelas o institutos. El suicidio es más probable en familias en las que los trastornos del estado de ánimo son frecuentes, especialmente si existen antecedentes familiares de suicidio u otro comportamiento violento.

Diagnóstico

Identificación del riesgo por parte de los padres, médicos, maestros y amigos

Padres, médicos, profesores y amigos ocupan una posición en la que es posible identificar a los niños propensos a intentar el suicidio, particularmente los que han tenido algún cambio de comportamiento reciente. Los niños y adolescentes con frecuencia solo confían en sus compañeros, que deben ser fuertemente alentados a no guardar un secreto que pueda conducir a la trágica muerte del niño suicida. Los niños que expresan abiertamente pensamientos de suicidio tales como «Ojalá no hubiera nacido» o «Quisiera dormir y no despertar» representan un riesgo pero, de la misma manera, los niños con signos más sutiles, como retraimiento social, retroceso en el nivel escolar o acciones de desprendimiento de posesiones favoritas, también sufren un riesgo potencial.

Los profesionales de la salud representan dos papeles clave:

Valoración de la seguridad del niño suicida y de la necesidad de hospitalización

Tratamiento de los trastornos subyacentes, como la depresión o el consumo de drogas

 Prevención

Preguntar directamente al niño en riesgo sobre sus ideas de suicidio puede sacar a la luz aspectos importantes que estén contribuyendo al malestar del niño. La identificación de estos aspectos, puede, a su vez, propiciar intervenciones significativas.

Las siguientes estrategias pueden contribuir a reducir el riesgo de suicidio:

Obtener atención eficaz para los trastornos mentales y físicos, y para el consumo de sustancias

Ser capaz de acceder fácilmente a los servicios de salud mental

Conseguir el apoyo de la familia y de la comunidad

Aprender formas de resolver pacíficamente los conflictos

Poseer creencias culturales y religiosas que rechacen el suicidio.

Gentileza: En boca de todos