MEGAESTADIO: QUÉ HARÁN CON LOS CAÑOS Y LAS CHAPAS QUE NO SE USARÁN EN EL NUEVO TECHO.

Provinciales 31 de octubre de 2018 Por
La empresa santafesina Cinter ya comenzó a instalar el obrador desde donde se ensamblará el nuevo techo del polideportivo o llamado Megaestadio de Santa Rosa. Son dos containers, donde se ubicarán los obreros que, en principio, tendrán que desmontar los tubos o caños del estadio -que se comenzó a construir en 2006- y que no se usarán. La firma, en tanto, comenzó a diseñar y  a fabricar la estructura en su planta de Santa Fe.
MEGAESTADIO CHAPAS

Cinter firmó hace unos días el contrato para instalar un techo parabólico –diferente al de cuatro aguas, previsto hace doce años- por 243 millones de pesos a valores de mayo. Se espera una fuerte redeterminación de precios, fundamentalmente a partir de la devaluación del peso, con lo que el precio final -dentro de un año- podría trepar a casi el doble.

El Megaestadio fue una megaobra que se diseñó y se comenzó a construir en la primera gestión de Carlos Verna. La licitación la ganó en ese momento la constructora Inarco por 29.889.995 millones de pesos. Debió haberse terminado en 2007, para los Juegos de la Araucanía, pero un fallo en el cálculo del techo impidió su finalización.

La firma Cinter, dijeron fuentes del Ministerio de Obras Públicas a Diario Textual, construirá la nueva estructura en su fábrica de Santa Fe. Se calcula que recién en el primer trimestre del año próximo comience a trasladar a Santa Rosa parte de la estructura, para comenzar a ensamblarla.

En tanto, deberá comenzar a desmontar parte de la cañería del techo. ¿Qué harán con las decenas de toneladas de caños que hay acopiados en el predio? “Se reutilizarán en otras obras”, dijeron desde el ministerio. Aún no definieron en cuáles.

También hay decenas de chapas que no se usarán. Se encuentran, buena parte de ellas, en mal estado: al sol y algunas han sufrido incendios.

Por esas chapas hay una disputa judicial. La empresa Inarco había certificado gran parte de esas chapas, es decir, las había incorporado como bien del Estado. Pero el actual Gobierno provincial las “descertificó” y considera que son de Inarco. “La constructora Inarco no las resguardó como correspondía y se encuentran deterioradas. Son de la constructora, que se las debe llevar”, dijeron las fuentes oficiales. El tema llegó a la Justicia, que deberá determinar de quiénes son.