INTA ANGUIL IMPULSA UN PROYECTO PARA EL APROVECHAMIENTO DEL PELO DE CABRA COLORADA EN EL OESTE PAMPEANO PARA LA PRODUCCIÓN DE HILO CASHMERE.

Provinciales 05 de noviembre de 2018 Por
Se trata de un proyecto especial del programa ProHuerta, que gestiona el INTA junto al Ministerio de Salud y Desarrollo Social. El proyecto se ideó en conjunto a los productores de la Asociación de Criadores de Cabra Colorada, quienes viven en Santa Isabel, Algarrobo del Águila, Puelén y La Humada
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Investigadores de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) de INTA Anguil coordinan el proyecto “Fortaleciendo a la Cabra Colorada en el oeste pampeano” que impulsa el aprovechamiento de la fibra del pelo de estos animales, como nuevo producto comercializable que se suma al tradicional chivito. Se trata de un proyecto especial del programa ProHuerta, que gestiona el INTA junto al Ministerio de Salud y Desarrollo Social, los cuales otorgan financiamiento a iniciativas de productores agropecuarios de pequeña escala.

 En este caso, el proyecto nuclea a la Asociación de Criadores de Cabra Colorada, la cual nació en el 2009 y desde entonces viene trabajando para mejorar sus sistemas productivos y con ello la calidad de vida de sus integrantes y de la producción caprina en general en la provincia. Los productores de la Asociación viven en las localidades de Victorica, Santa Isabel, Algarrobo del Águila, Puelén, 25 de Mayo y La Humada.

Nuevas oportunidades para la producción caprina en el oeste pampeano: la comercialización de fibra para lana cashmere 

La ganadería es la actividad productiva central del oeste pampeano, por las características climáticas y ambientales del territorio. Allí, la producción caprina ocupa un espacio muy importante donde el principal producto que se comercializa es el chivito lechal, especialmente en épocas festivas. La producción de fibra proveniente del pelo de la cabra colorada es una gran oportunidad para estos productores, ya que es un subproducto que la Asociación aún no comercializa, y que el mercado demanda en la actualidad. El producto a comercializar tiene una finura promedio de 22 micras (valor intermedio entre las 19 micras del cashmere y las 24 de la cabra angora) con una suavidad y confort similar al cashmire y que además posee color y brillo natural muy atractivo en el hilo terminado. La obtención de la fibra es por esquila, maniobra que no conlleva demasiado esfuerzo ni estrés para el animal ya que se ajusta al manejo tradicional.

La producción de cashmere en nuestro país se encuentra en sus primeras etapas de desarrollo. Los caprinos que presentan doble capa en su vellón, con una fase gruesa y una interna fina no medulada, son propios de zonas frías y montañosas, y se encuentran en el norte de Neuquén, sur de Mendoza y oeste de La Pampa. Su existencia fue inicialmente documentada en el norte de Neuquén, más tarde se detectó la presencia de vellones con características similares en la Cabra Colorada Pampeana, con finuras que rondan las 22 micras. Estos estudios, asimismo, confirmaron que la fibra tiene un crecimiento estacional y que la época de mayor aprovechamiento serían los meses de agosto y septiembre, debido a que en el periodo estival el pelo del animal naturalmente se cae.

Desde las sedes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Anguil y Bariloche se viene investigando sobre la fibra de este tipo de cabra, para llevar un seguimiento al respecto y poder acompañar a los productores en el desarrollo de este nuevo producto. El mercado nacional e internacional manifiesta insistentemente que necesitan de este tipo de productos, especialmente en la actualidad, que se promueven los mercados de productos naturales, orgánicos, amigables con el ambiente y en el que el bienestar  animal también se contempla como parámetro. En este sentido, la producción y comercialización de este tipo de fibras cumple con los requisitos debido a la tradicional forma de producción bajo la cual se desarrolla.

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El proyecto de INTA Anguil: “Fortaleciendo a la Cabra Colorada”

El proyecto en general apunta a desarrollar mejoras de infraestructura en corrales, potreros e instalaciones de agua para mejorar los índices productivos y la comercialización de chivitos, y también incluye la compra de máquinas de esquila para el aprovechamiento y venta de la fibra, innovando en este producto. El INTA acompaña con investigación y asesoramiento estos procesos, en pos de valorizar estos recursos locales y mejorar la calidad de vida de las familias participantes.

 “Proyectos como este permiten fortalecer las organizaciones existentes y visualizar la importancia y los beneficios que tienen los pequeños productores cuando se organizan y canalizan sus inquietudes de forma conjunta”, indicó el coordinador del proyecto, Med. Vet. Ariel Hurtado. El profesional agregó: “La meta a largo plazo es que este potencial de trabajar en conjunto sea ejemplo para otros productores y el intercambio de experiencias sirva para fortalecer la producción ganadera en la zona”.

 

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