
Una imagen poco habitual protagonizó el Papa León XIV durante su viaje a Barcelona: el pontífice presenció el despegue desde la cabina de mando del avión, donde la tripulación le explicó la operación y pudo observar de cerca el trabajo de los pilotos. La escena se completó con un momento tan simbólico como inusual: bendijo por radio al piloto del caza que escoltaba la aeronave.










