Críticas a la designación de Mario Ishii como vicepresidente regional de la UNESCO
NACIONALES | Ishii, un dirigente que gobierna el municipio bonaerense desde hace más de dos décadas —con breves interrupciones—, es conocido por su estilo personalista, sus polémicas declaraciones y la persistente falta de indicadores positivos en materia educativa y social en su distrito. Pese a ello, la organización internacional lo ha distinguido como referente regional de un modelo de “aprendizaje inclusivo y permanente”, lo que para algunos observadores constituye un “desacierto diplomático” y una muestra de cómo las instituciones internacionales pueden verse capturadas por intereses políticos locales.
José C. Paz, uno de los municipios con mayores niveles de pobreza estructural del conurbano bonaerense, presenta un sistema educativo saturado, con infraestructura deteriorada, escaso acceso a tecnología y una fuerte dependencia de programas asistenciales. En ese contexto, la “red de aprendizaje” promovida por Ishii ha sido más una herramienta de propaganda política que una verdadera política pública sustentable.
En los últimos años, el municipio fue objeto de denuncias por irregularidades en el uso de fondos públicos, contratos directos y precarización del empleo estatal. A esto se suman las controversias personales del propio intendente, recordado por frases como aquella en la que admitió “salvar a los narcos que venden droga en ambulancias”, un episodio que aún resuena en la memoria colectiva y que cuestiona su idoneidad ética para representar valores educativos ante la UNESCO.
Desde el ámbito académico, docentes y especialistas en políticas públicas lamentaron la decisión. “La UNESCO debería revisar sus criterios de designación. Premiar gestiones sin transparencia ni resultados reales en materia educativa es desvirtuar la misión de construir sociedades del conocimiento”, expresó un investigador universitario.
Incluso dentro del peronismo bonaerense hubo sorpresa y malestar. Algunos dirigentes consideraron que el nombramiento responde más a una lógica de intercambio político y lobby partidario que a una evaluación de méritos concretos. “Mientras en José C. Paz las escuelas se caen a pedazos, Ishii es premiado por hablar de aprendizaje. Es un chiste de mal gusto”, ironizó un legislador provincial.
La paradoja resulta evidente: mientras la UNESCO promueve la educación como herramienta de transformación social, en el distrito que gobierna Ishii persisten la exclusión, el abandono y la falta de oportunidades. Por eso, más que un reconocimiento, su designación parece un síntoma de cómo la política internacional a veces se aleja de la realidad que pretende cambiar.