Realicó: Cierre a las 14 horas este 31 y malestar del comercio atendido por sus dueños
Según pudo saber InfoTec 4.0, algunos comerciantes incluso se animaron a manifestar que evalúan no respetar el horario de cierre impuesto, al entender que la norma no se ajusta a la realidad actual del comercio ni contempla las necesidades de un sector que reclama poder trabajar y producir. En ese sentido, recordaron lo ocurrido el pasado 24 de diciembre, cuando los comercios debían cerrar a las 18 horas: no todos cumplieron con la disposición y, sin embargo, no se habrían aplicado sanciones, lo que —según indicaron— terminó perjudicando a quienes sí respetaron la ley.
Uno de los puntos que más enojo genera es que la normativa alcanza por igual a grandes superficies y a pequeños comercios de proximidad, muchos de ellos atendidos por sus propios dueños. Desde este sector advierten que cerrar a las 14 horas los coloca en una clara desventaja frente a supermercados, especialmente en el rubro alimentos, donde la demanda suele concentrarse durante la tarde del 31 de diciembre.
Cabe recordar que, en la previa de Navidad, el municipio, a través del área de Controles que dirige Daniel Fábrega, acercó a los comerciantes una notificación formal donde se establecían los horarios de cierre tanto para el 24 como para el 31 de diciembre. Sin embargo, algunos comerciantes denunciaron que el control no fue parejo: afirmaron que minutos después de las 18 horas del 24 ya había inspectores en la puerta de algunos locales, mientras que otros habrían permanecido abiertos sin consecuencias.
Si bien se trata de una Ley provincial a la que el municipio adhirió y cuya vigencia se recuerda cada año, desde el sector privado sostienen que la normativa se encuentra “claramente descontextualizada” frente al momento económico que atraviesa el país. El reclamo, que se repite con fuerza en cada fin de año sin que ningún legislador provincial ni concejal local impulse una revisión de la norma o ponga el tema en agenda, vuelve a exponer el debate sobre los controles, la falta de equidad en la fiscalización y la necesidad de revisar reglas que, lejos de ordenar la actividad, profundizan el malestar de quienes sostienen el comercio local.