El Estado se queda con el 62,5% de la renta agrícola y la Guerra de Medio Oriente impactó en los costos
La guerra en Medio Oriente comenzó a impactar de lleno en el agro argentino, con subas en insumos clave como la urea y el combustible, caída de la rentabilidad y mayor presión impositiva, según datos de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina.
El conflicto y el bloqueo del estrecho de Ormuz —por donde circula el 50% de la urea mundial— provocaron un fuerte aumento de este fertilizante, cuyo precio subió más de 40% desde diciembre, afectando especialmente cultivos como el trigo y el maíz.
De acuerdo al Índice FADA de marzo, el 62,5% de la renta agrícola se destina a impuestos, 6 puntos más que a fines de 2025. Esto implica que, de cada $100 generados, más de $60 se los lleva el Estado. El incremento responde tanto a mayores costos como a la actualización de tributos provinciales y municipales.
El cultivo más comprometido es el trigo, donde la carga impositiva alcanza el 104,4% de la renta, es decir, ni siquiera cubre los impuestos. Otros cultivos como la soja (61,6%) y el maíz (56,8%) también muestran márgenes ajustados, mientras que el girasol llega al 80,3%.
Además del encarecimiento de fertilizantes, subieron los costos laborales (33%), los fletes —impulsados por el combustible— y los impuestos locales, lo que deteriora aún más la rentabilidad. En este contexto, producir requiere cada vez más recursos y deja márgenes cada vez más estrechos para el productor.
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Recuerdan la plena vigencia de la identificación electrónica obligatoria para el ganado
La Dirección de Ganadería del Ministerio de la Producción, en consonancia con la normativa nacional dispuesta por el SENASA (Resolución 841/2025), recordó a los productores ganaderos de la Provincia que, desde el 1 de enero de 2026, entró en vigencia la obligatoriedad de la identificación electrónica individual para las especies bovina, bubalina y cérvida.