Semillero Don Lorenzo sorprendió en Realicó con resultados que nadie esperaba
REALICÓ | Ubicado a apenas 100 kilómetros de Realicó, en el sur de Córdoba, el Semillero Don Lorenzo es una empresa familiar que lleva dos décadas multiplicando semillas fiscalizadas y que en los últimos años viene dando pasos hacia la innovación tecnológica que pocas firmas del sector se animan a dar con tanta convicción.
Su presencia en la jornada de Agronehuen SRL no fue para vender semilla, como aclaró Sergio Rosa al presentarlos, sino para compartir el camino recorrido y los resultados obtenidos. Esa honestidad, poco habitual en los eventos del agro, fue precisamente lo que le dio peso a cada palabra del ingeniero Enrique Caballero.
La empresa nació hace 20 años en Mataldi, de la mano de la familia Landa. Pedro Landa y tres de sus cuatro hijas conducen hoy una firma que tiene su planta clasificadora en esa localidad del Departamento General Roca, oficinas comerciales en Río Cuarto y presencia en Buenos Aires, además de un punto de venta en la zona de Coronel Moldes. Su principal marca es Don Mario, un dato que por sí solo habla de la escala del negocio. "Hoy el 45% de la genética de soja que se siembra a nivel mundial es de Don Mario. El 80% del mercado argentino de semilla de soja es del grupo Don Mario con Don Mario y Neoem. Y el 95% de las ventas que hacemos de semilla es de Don Mario", precisó Caballero ante el auditorio reunido en Realicó.
Un proceso industrial de primer nivel
Más allá de los números comerciales, lo que distingue al Semillero Don Lorenzo es la inversión sostenida en infraestructura y proceso. La empresa cuenta con 6.000 metros cuadrados de almacenamiento térmico que permiten mantener la temperatura estable alrededor de los +/- 10 grados, preservando la calidad de la semilla en todo momento. Su capacidad de procesamiento alcanza las 20 toneladas por hora, cifra que el año pasado se duplicó gracias a una inversión específica de la firma. "Eso nos da un buen tiempo para procesar rápido, y hay veces que amerita tenerlo lo antes posible", señaló Caballero.
El año pasado, la campaña más importante de su historia, el semillero vendió 140.000 bolsas de 40 kilos, aún por debajo de su capacidad máxima de almacenaje, lo que garantiza que el productor siempre encuentre la semilla lista al momento de retirarla. Otro cambio de paradigma que Caballero destacó fue el abandono casi total de las bolsas de 40 kilos en favor de los bigbag de 800 kilos. "En 2018 el 100% de la semilla salía en bolsas de 40 kilos. Hoy el 98% sale en bigbag. El año pasado de 140.000 bolsas que vendimos, no creo que hayan llegado a 1.000 las que salieron en formato tradicional", graficó.
El tratamiento profesional y la nanotecnología que dejó sin palabras
Uno de los ejes centrales de la presentación fue el tratamiento profesional de semillas, una práctica que Don Lorenzo viene promoviendo desde sus inicios y que en su zona encontró una receptividad llamativa. "El 95% de la semilla que vendemos sale tratada. En el país el promedio es del 45%. Creemos que somos el primer semillero a nivel nacional que hace el 100% de la semilla tamañada o calibrada", afirmó Caballero con evidente orgullo, añadiendo que ese proceso de calibrado, incorporado en la última campaña, generó una mejora notable en la presentación y calidad del producto.
Pero el momento más impactante de la exposición llegó cuando Caballero habló de los resultados obtenidos con la nanotecnología de Ceres Demeter, incorporada al tratamiento de semillas del semillero. Su relato fue despojado de eufemismos y cargado de datos. "Cuando probamos el nano vimos diferencias de rindes en algunos casos por encima del 15%. Nos quedamos con la boca abierta. No existe tecnología que aporte ese valor agregado. No existe", afirmó con contundencia, reconociendo que al principio le daba vergüenza compartir los resultados porque eran tan llamativos que algunos se reían al escucharlos.
Lejos de quedarse con ese primer ensayo, la empresa decidió ampliar la prueba en la campaña siguiente, ofreciendo el producto a un grupo de productores con la única condición de que midieran los resultados. "Los primeros datos están y todo el mundo está muy conforme. Hay gente que vio diferencias de rinde de entre el 8 y el 10%. Y cuando hacíamos la acción de venta, les explicábamos que con menos del 0,5% de aumento de rinde se pagaba el tratamiento. Era casi imposible de rechazar", relató Caballero.
Una cultura de innovación que viene de arriba
Christopher Kilmurray, CCO de Ceres Demeter, interrumpió en un momento la presentación para destacar algo que consideró más importante que cualquier número: la cultura interna del Semillero Don Lorenzo. Contó que el año pasado viajó con el equipo de la empresa a universidades e institutos de investigación en distintos puntos de Estados Unidos, y que lo que más lo sorprendió no fue la infraestructura de esas instituciones sino la actitud del equipo de Don Lorenzo. "Se quedaban charlando con todo el mundo. ¿Por qué? Porque querían saber más. Y ese saber más no es simplemente para saber, porque después vienen y lo aplican", destacó Kilmurray, quien definió al semillero como un referente en su categoría precisamente por esa vocación de innovar permanentemente.
Caballero atribuyó esa cultura a Pedro Landa, fundador de la empresa. "Pedro es un productor criado de toda la vida, acostumbrado a relacionarse, a querer innovar, a querer aprender, a estar siempre con lo último. Eso se derrama de arriba hacia abajo. Y por otro lado, el mismo productor lo va pidiendo, porque son muy receptivos a la tecnología cuando ven resultados. Si no hubiera resultados, no se adoptaría", sintetizó.
Para quienes quieran acceder a la semilla y la tecnología de Don Lorenzo en el norte pampeano, el canal en la zona es Agronehuen SRL de Coronel Hilario Lagos, empresa que una vez más demostró en Realicó por qué es la referencia del sector agropecuario en la región.