Por: InfoTec 4.001/07/2026

A 52 años de su muerte: se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento de Juan Domingo Perón

Este 1° de julio se conmemoran 52 años de la muerte de Juan Domingo Perón, ocurrida en 1974 tras sufrir un paro cardíaco derivado de una cardiopatía isquémica crónica. El líder político, que gobernaba el país en su tercer mandato presidencial, falleció a los 78 años en medio de un clima de tensión política y social que marcaría el rumbo de la historia argentina.

EFEMÉRIDES | Cada 1° de julio se recuerda en la Argentina el aniversario del fallecimiento de Juan Domingo Perón, el líder político que gobernó el país en tres oportunidades y que murió en 1974, en pleno ejercicio de su tercera presidencia, en medio de un escenario de creciente conflictividad social y violencia política.

El deterioro de su salud no era un dato menor para quienes lo rodeaban. Perón arrastraba un cáncer de próstata, pólipos, enfisema y una insuficiencia renal crónica, además de otras afecciones que se le fueron sumando con el correr de los meses y que sus médicos conocían de cerca. Un equipo conformado por profesionales de distintas especialidades se turnaba en guardias rotativas para atenderlo, tanto en la residencia presidencial de Olivos como en la quinta de Gaspar Campos, donde Perón había accedido por primera vez a la magistratura.

La primera crisis de gravedad se produjo el 18 de noviembre de 1973, cuando fue trasladado de urgencia por un edema agudo de pulmón. Aun así, el mandatario continuó exponiéndose a situaciones de alto desgaste físico y emocional. Así ocurrió el 19 de enero de 1974, cuando participó de las ceremonias oficiales por los sucesos de Azul, presentándose vestido con su uniforme militar. Durante la conmemoración del 1° de mayo, desde los balcones de la Casa de Gobierno, mantuvo un tenso contrapunto con sectores de Montoneros, un cruce que profundizó la ruptura definitiva entre ambas partes y que, según reconstruyeron distintos testimonios, contribuyó a minar aún más su salud.

as después llevó adelante una nueva visita de inspección a la Flota de Mar, a bordo del portaaviones 25 de Mayo, donde estuvo expuesto a bajas temperaturas. Poco tiempo más tarde emprendió otro viaje, esta vez hacia Paraguay, para limar asperezas en las negociaciones bilaterales por la construcción de una represa hidroeléctrica. A su regreso, el 28 de junio, su esposa María Estela Martínez viajó a España, donde tres días después Perón sufrió un nuevo episodio cardíaco, mientras los médicos que lo atendían advertían signos cada vez más alarmantes.

El sábado 29 de junio, el mandatario mostró una notable descompensación. Ese mismo día llevó adelante lo que serían sus últimos actos de gobierno: firmó la aceptación de la renuncia de Héctor Cámpora como embajador y designó a su vicepresidenta, María Estela Martínez de Perón, al frente del mando del país. En la mañana del 1° de julio, ya visiblemente afectado por el desgaste de su salud, mantuvo un intercambio con Ricardo Balbín en el que expresó su preocupación por la situación política y por la manera en que dejaría el cargo. Poco después convocó a Antonio Cafiero para plantearle una posible salida institucional.

A las 10.15, el sacerdote Héctor Ponzio le administró la extremaunción. Cinco minutos después, ante un cuadro de enfermedad que se agravaba a cada instante, Perón lanzó un grito que sería su última manifestación consciente de dolor: se quejaba de no poder respirar. Estaba sufriendo un ataque cardíaco. Poco después, el ritmo cardíaco se retomó por un momento, pero a las 13.15 se declaró oficialmente su muerte.

El certificado de defunción, firmado por su equipo médico, dio cuenta de que Perón había padecido una cardiopatía isquémica crónica, episodios de disritmia cardíaca e insuficiencia renal crónica, cuadros que fueron estabilizados en distintos momentos mediante tratamiento médico. En sus últimos días había sufrido, además, un agravamiento de sus afecciones respiratorias como consecuencia de una bronconeumonía infecciosa.

Finalmente, la mañana del 1° de julio de 1974, a las 10.25, se produjo un paro cardíaco del que los médicos lograron reanimarlo, aunque el cuadro volvería a repetirse poco después sin que esta vez fuera posible revertirlo, pese a contar con todos los recursos que la medicina de la época disponía. El entonces teniente general Juan Domingo Perón falleció a las 13.15. Una hora más tarde, su esposa e inmediata sucesora, Isabel Perón, comunicó la noticia al país en una alocución radial y televisiva en la que expresó su profundo dolor por la partida de quien definió como un verdadero apóstol de la paz y enemigo de la violencia. Así se cerraba la vida del líder político más influyente de la Argentina del siglo XX.