Los elefantes marinos, en la mira de los especialistas tras la crisis sanitaria de la gripe aviar
PENÍNSULA DE VALDÉS | Los elefantes marinos del sur, una de las especies más emblemáticas de Península Valdés, atraviesan un momento crítico que llevó a los especialistas a redoblar los esfuerzos de monitoreo. La organización WCS Argentina, que investiga y trabaja en la conservación de la especie desde la década del 80, remarcó que durante la primavera de este año será indispensable realizar un censo completo de la población, distribuida a lo largo de más de 300 kilómetros de costa en la provincia de Chubut. El objetivo central es evaluar el estado de conservación de los animales tras el fuerte impacto que tuvo sobre ellos la epidemia de influenza aviar de alta patogenicidad registrada en 2023.
Se trata de un animal singular: la foca de mayor tamaño del mundo y la especie de mamífero con mayor diferencia de tamaño entre machos y hembras, cuyos enfrentamientos por dominancia constituyen uno de los espectáculos naturales más atractivos de la región. Los ejemplares pasan la mayor parte de su vida en el mar, aunque eligen las costas de Chubut como su única colonia reproductiva continental de clima templado, adonde regresan cada primavera y verano para reproducirse y mudar la piel, en un período durante el cual permanecen en ayuno.
El último censo poblacional completo se había realizado en 2022 y arrojó un panorama alentador, con un crecimiento sostenido del 1% anual y un estimado de 18 mil crías nacidas ese año. Sin embargo, apenas un año más tarde, durante la temporada reproductiva de 2023, la gripe aviar provocó la muerte de un 97% de las crías nacidas, además de afectar a un número aún no determinado de hembras y machos adultos. En los años siguientes, 2024 y 2025, los investigadores realizaron recuentos parciales en distintos puntos estratégicos para poder dimensionar el impacto real de la epidemia, así como para detectar posibles nuevos brotes y proyectar los tiempos de recuperación de la población.
De acuerdo con un informe reciente presentado por WCS Argentina ante las autoridades provinciales, los relevamientos más recientes continúan mostrando una reducción significativa en la cantidad de individuos presentes en las costas, en comparación con los niveles poblacionales previos a la epidemia. Julieta Campagna, coordinadora de conservación del paisaje Valdés de la organización, remarcó que la gripe aviar dejó en evidencia la vulnerabilidad de la fauna silvestre al golpear con dureza a una población que hasta entonces se encontraba en buen estado sanitario. La especialista explicó además que la información relevada durante los últimos años resultó determinante para que, en abril de este año, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza reclasificara a la especie bajo la categoría de amenaza Vulnerable a nivel mundial, un escalón por encima de la categoría de Preocupación Menor que ostentaba anteriormente.
En este contexto, WCS Argentina sostiene que resulta imprescindible avanzar durante 2026 con un censo que abarque la totalidad del área de distribución de la especie, con el fin de delinear posibles escenarios futuros, analizar eventuales cambios en la distribución geográfica de los animales y aportar información clave para las estrategias de conservación de un recurso de enorme valor ecológico para el Mar Argentino.
Respecto de la metodología, Campagna explicó que el monitoreo sostenido en el tiempo permite identificar tendencias en la abundancia y distribución de la especie, además de funcionar como sistema de alerta temprana ante eventuales episodios de mortalidad anormal. Según detalló, el censo completo se realiza tradicionalmente durante las primeras semanas de octubre, coincidiendo con el pico de la temporada reproductiva, y combina recuentos terrestres con sobrevuelos mediante el uso de drones para cubrir los más de 300 kilómetros de costa donde se distribuyen los animales.
Durante los relevamientos se registran datos demográficos y de estructura social de la agrupación, diferenciando grupos reproductivos de individuos solitarios, además de la ubicación geográfica precisa de cada harén. No obstante, los investigadores remarcaron que el acceso a buena parte de la costa requiere atravesar campos de propiedad privada, por lo que resulta imprescindible contar con la autorización de sus dueños. Valeria Falabella, directora de conservación costero-marina de WCS Argentina, advirtió que en los últimos años algunos propietarios dejaron de otorgar los permisos correspondientes, lo que complica de manera considerable el monitoreo de una especie que hoy se encuentra amenazada. Por ese motivo, la especialista realizó un llamado especial a las autoridades y a los propietarios de tierras para poder concretar el censo completo durante esta temporada.
Los resultados que se esperan obtener de este relevamiento resultarán claves para diseñar estrategias de conservación eficaces, tanto dentro como fuera del Área Natural Protegida Península Valdés, y también para orientar el manejo responsable de las actividades turísticas y recreativas en zonas sin protección formal, como Punta Ninfas-Bajo de los Huesos e Isla Escondida, en el marco de la ley provincial aprobada en abril de 2025 para la conservación de la especie en toda la costa de Chubut.