El experimento comunicacional de Milei: un mes de Ravier entre la calma y los traspiés
GOBIERNO | Se cumplió un mes desde que Manuel Adorni, entonces jefe de Gabinete, anunció el nombramiento de Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial, en el marco de un intento del Gobierno nacional por recuperar la dinámica comunicacional tras una serie de cambios de perfil. Según trascendió desde Casa Rosada, la impronta más calma y pedagógica que caracteriza a Ravier en cada conferencia respondería a un pedido explícito del presidente Javier Milei para que los anuncios de gestión lleguen con mayor claridad a la sociedad.
El contraste con la gestión comunicacional previa resulta notorio. Mientras Adorni solía confrontar abiertamente con la prensa acreditada y apelaba a la ironía como recurso, el estilo de Ravier se asemeja más al de un docente que explica en detalle cada tema, aunque responde con frases breves ante las consultas de carácter político. Ese cambio de tono también modificó la dinámica interna del Gobierno: el secretario de Comunicación, Fabián Fernández, habría ganado un rol de mayor peso que el propio vocero, e incluso quedó habilitado para participar de los debates políticos que se definen en la mesa chica del oficialismo, algo que no ocurría en el esquema previo integrado por Adorni y Javier Lanari, hoy al frente del Banco Nación.
A diferencia de su antecesor, Ravier evita el contacto con la prensa fuera de sus apariciones formales y delega en Fernández las conversaciones informales. Sin embargo, en las últimas semanas comenzó a dar entrevistas en las que cometió algunos errores que generaron repercusión política. El más comentado se produjo en un programa de streaming, donde el vocero deslizó como posibilidad que el dólar pudiera ubicarse en los próximos meses entre los $1.700 y los $1.800, una definición que fue duramente cuestionada puertas adentro del oficialismo por tratarse, según remarcaron, de un error elemental de comunicación política al mencionar cifras sobre la divisa. Desde otros sectores del Gobierno, en cambio, restaron importancia al episodio y sostuvieron que sus declaraciones fueron sacadas de contexto.
Días antes, Ravier también había debido salir a desmentir un mensaje publicado en su cuenta de la red social X, en el que calificaba a la Argentina como "un país bananero" en relación con las posibilidades del país de recuperar la soberanía sobre las Islas Malvinas. Ante el reclamo de la prensa acreditada durante una conferencia posterior, el funcionario negó haber utilizado esa expresión, argumentó que había intentado plantear una hipótesis condicional y responsabilizó a los medios de haber interpretado sus palabras de mala fe. En esa misma conferencia protagonizó además un breve tropiezo al confundirse de respuesta ante una pregunta de la prensa, situación que debió corregir sobre la marcha.
Con la campaña electoral como eje central de la gestión de cara a los próximos meses, Ravier enfrenta el desafío de consolidar su propio estilo dentro de un esquema comunicacional que todavía busca equilibrio, reducir este tipo de traspiés y demostrar que el tono más medido también puede funcionar como una herramienta de poder político.