Medicina Por: INFOTEC 4.023/08/2026

Cómo la luz puede cambiar tu estado de ánimo y tu salud mental

Con el acompañamiento de Laboratorio Estrada, a cargo del bioquímico Claudio A. Suárez (Matrícula 504), compartimos este consejo de salud para acercar información clara y útil a nuestros lectores. Hoy hablamos de cómo el cambio de estaciones puede influir en los circuitos del cerebro.

Expertos del Centro del Cerebro y la Mente explican cómo un aumento o una disminución de la luz puede afectar nuestra salud física y mental.

Es primavera y probablemente hayas notado un cambio en la hora de salida y puesta del sol. Pero, ¿has notado también un cambio en tu estado de ánimo?

Desde hace tiempo sabemos que la luz influye en nuestro bienestar. Muchos solemos sentirnos más positivos cuando llega la primavera.

Pero para otros, los grandes cambios de luz, como los que ocurren al comienzo de la primavera, pueden ser difíciles. Y para muchos, la luz brillante por la noche puede ser un problema. Esto es lo que está sucediendo.

Un antiguo ritmo de luz y ambiente.

La luz que incide en la parte posterior del ojo envía " señales de sincronización " al cerebro y al reloj biológico principal del sistema circadiano. Este reloj coordina nuestros ritmos diarios (circadianos).

Los “genes reloj” también regulan los ritmos circadianos. Estos genes controlan el momento en que muchos otros genes se activan y desactivan durante el ciclo de luz-oscuridad de 24 horas.

Pero, ¿cómo se relaciona todo esto con nuestro estado de ánimo y nuestra salud mental?

Los ritmos circadianos pueden alterarse. Esto puede ocurrir si existen problemas con el desarrollo o el funcionamiento del reloj biológico, o si una persona se expone habitualmente a luz brillante por la noche.

Cuando se produce una alteración del ritmo circadiano, aumenta el riesgo de padecer ciertos trastornos mentales. Entre ellos se incluyen el trastorno bipolar y la depresión atípica (un tipo de depresión en la que la persona experimenta somnolencia excesiva y problemas con su energía y metabolismo).

Luz en el cerebro

La exposición a la luz solar desempeña un papel crucial en la regulación de nuestro reloj biológico o ritmo circadiano, el cual es esencial para mantener el ciclo de sueño-vigilia y otros procesos fisiológicos. La luz solar, especialmente la luz del amanecer, señala a nuestro cerebro que es hora de despertar, incrementando la producción de hormonas como el cortisol, que nos ayuda a estar alerta y activos durante el día.

La luz influye en el núcleo supraquiasmático (NSQ) en el cerebro, el cual regula nuestro reloj circadiano. A través del NSQ, la luz afecta la producción de melatonina, una hormona que nos ayuda a dormir. Durante el día, la luz solar reduce la producción de melatonina, lo que nos mantiene alerta y mejora nuestro estado de ánimo.

Por ello, nuestro estado de ánimo puede mejorar con la luz del sol por diversas razones relacionadas con nuestros genes, cerebro y hormonas.

¿Qué ocurre cuando cambian las estaciones?

La luz también puede afectar el estado de ánimo y la salud mental con el cambio de estaciones. Durante el otoño y el invierno, pueden aparecer síntomas como bajo estado de ánimo y fatiga. Sin embargo, a menudo, con la llegada de la primavera y el verano, estos síntomas desaparecen. Esto se conoce como "estacionalidad" o, en casos graves, "trastorno afectivo estacional".

Lo que es menos conocido es que, para otras personas, el cambio a la primavera y el verano (cuando hay más luz) también puede venir acompañado de cambios en el estado de ánimo y la salud mental. Algunas personas experimentan un aumento de energía y de ganas de estar activas. Esto es positivo para algunos, pero puede resultar muy desestabilizador para otros. Esto también es un ejemplo de estacionalidad.

La mayoría de las personas no son muy estacionales. Pero para quienes sí lo son, la estacionalidad tiene un componente genético. Los familiares de personas con trastorno afectivo estacional tienen más probabilidades de experimentar también estacionalidad.

La estacionalidad también es más común en afecciones como el trastorno bipolar. Para muchas personas con estas afecciones, el cambio hacia días más cortos durante el invierno puede desencadenar un episodio depresivo.

Aunque parezca contradictorio, las horas de luz más largas en primavera y verano también pueden desestabilizar a las personas con trastorno bipolar, llevándolas a un estado de hiperactividad donde la energía y la actividad se disparan, y los síntomas son más difíciles de controlar. Por lo tanto, la estacionalidad puede tener consecuencias graves.

¿Qué ocurre entonces en el cerebro?

Una explicación de lo que ocurre en el cerebro cuando la salud mental fluctúa con el cambio de estaciones está relacionada con los neurotransmisores serotonina y dopamina.

Uno de los mecanismos más importantes a través del cual la luz solar afecta nuestro estado de ánimo es mediante la regulación de la serotonina, un neurotransmisor que contribuye a la sensación de bienestar y felicidad. La exposición a la luz natural incrementa la producción y liberación de serotonina en el cerebro, lo que puede explicar por qué la gente tiende a sentirse más feliz y energética en días soleados

La serotonina ayuda a regular el estado de ánimo y es el objetivo de muchos antidepresivos. Existen algunas evidencias de cambios estacionales en los niveles de serotonina, que podrían ser más bajos en invierno.

La dopamina es un neurotransmisor implicado en la recompensa, la motivación y el movimiento, y también es un objetivo de algunos antidepresivos. Los niveles de dopamina también pueden variar según la estación del año.

La luz solar también juega un papel vital en la síntesis de vitamina D en nuestra piel. Aunque la vitamina D es mejor conocida por su papel en la salud ósea, investigaciones recientes sugieren que también tiene efectos significativos en el cerebro y el estado de ánimo. La deficiencia de vitamina D ha sido asociada con un mayor riesgo de depresión y otros trastornos del estado de ánimo.

La luz solar y el Trastorno Afectivo Estacional

El Trastorno Afectivo Estacional (TAE) es una forma de depresión que ocurre en una estación específica del año, generalmente en invierno, cuando hay menos luz solar. La terapia de luz, que implica la exposición a una luz artificial que simula la luz solar, es un tratamiento efectivo para el TAE, lo que subraya la importancia de la luz natural en la regulación del estado de ánimo.

¿Qué tal una luz brillante por la noche?

Sabemos que la exposición a la luz brillante por la noche (por ejemplo, si alguien pasa la noche en vela) puede alterar los ritmos circadianos de una persona.

Este tipo de alteración del ritmo circadiano se asocia con mayores tasas de síntomas como autolesiones, síntomas depresivos y de ansiedad, y menor bienestar. También se asocia con mayores tasas de trastornos mentales, como depresión mayor, trastorno bipolar, trastornos psicóticos y trastorno de estrés postraumático (TEPT).

¿Por qué ocurre esto? La luz brillante por la noche confunde y desestabiliza el reloj biológico. Altera la regulación rítmica del estado de ánimo, la cognición, el apetito, el metabolismo y muchos otros procesos mentales.

Sin embargo, la sensibilidad a la luz varía enormemente entre las personas. Si bien aún es una hipótesis, quienes son más sensibles a la luz podrían ser los más vulnerables a las alteraciones del reloj biológico causadas por la luz brillante nocturna, lo que conlleva un mayor riesgo de problemas de salud mental.

Implicaciones para la salud mental

Entender el impacto de la luz solar en el estado de ánimo tiene importantes implicaciones para la salud mental. Aprovechar la luz natural, especialmente durante los meses de invierno o en entornos con poca luz, puede ser una estrategia efectiva para mejorar el bienestar emocional y combatir la depresión.

Para maximizar los beneficios de la luz solar en el estado de ánimo, se recomienda pasar tiempo al aire libre durante las horas de luz natural, especialmente en las primeras horas de la mañana. Para aquellos que trabajan en interiores, situar el área de trabajo cerca de ventanas o utilizar lámparas que simulan la luz natural puede ayudar a mejorar el estado de ánimo y la productividad.

 Aprender sobre la luz ayudará a las personas a controlar mejor sus problemas de salud mental. Al animar a las personas a que adapten mejor sus vidas al ciclo de luz y oscuridad (para estabilizar su reloj biológico), también podemos ayudar a prevenir la aparición de afecciones como la depresión y el trastorno bipolar.

Los hábitos de exposición a la luz —evitar la luz por la noche y buscarla durante el día— son beneficiosos para todos. Sin embargo, pueden ser especialmente útiles para las personas con riesgo de sufrir problemas de salud mental. Esto incluye a quienes tienen antecedentes familiares de problemas de salud mental o a las personas con hábitos nocturnos (que se acuestan y se levantan tarde), quienes tienen mayor riesgo de sufrir alteraciones en su ritmo circadiano.

 Encontrar el equilibrio

Somos sin dudas seres de luz, que necesitamos del sol, como todos los individuos sobre la tierra. No podemos ignorar el placer de sentir la calidez del sol sobre el rostro y toda nuestra piel un día templado, de esos cielos azules llenos de perfección y eternidad. Esa es, una caricia deliciosa que todos nos concedimos alguna vez; y que con esta evidencia debemos atrevernos a regalarnos cada vez más seguido.

No obstante, aunque la exposición a la luz solar tiene numerosos beneficios para el estado de ánimo y el bienestar general, es importante equilibrar la exposición directa al sol con la protección adecuada para la piel. Además, para personas con condiciones específicas de salud, como ciertos trastornos de la piel o enfermedades oculares, es crucial seguir las recomendaciones médicas personalizadas respecto a la exposición solar.

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