Fabián López y el aeromodelismo: "Ese niño dormido nunca descansa"
GENERAL ALVEAR | Hay visitantes que llegan a un evento y hay otros que sienten que vuelven a casa. Fabián López, aeromodelista de la localidad bonaerense de Vedia, pertenece al segundo grupo. Lo comprobó Infotec 4.0 durante el 3° Encuentro de Aeromodelos Escala, organizado por el club RC El Nevado en el aeroclub de General Alvear, Mendoza, donde participaron aeromodelistas de la Argentina, Chile y Uruguay y se reunieron 144 pilotos y 230 modelos en el fin de semana del 30 de octubre al 1° de noviembre. López es un rostro conocido en los festivales de Realicó, donde dejó una imagen imborrable: la del hombre de los modelos grandes que volaban frente a los alumnos del Instituto Parroquial Sagrada Familia.
El motivo para charlar fue un avión, y no uno cualquiera. López llevó al encuentro un Super Decathlon a escala, un modelo de gran porte que, en manos de un piloto amigo, Fede Cereseto, volvió a encantar al público. “Es un placer verlo volar en manos de él, lo disfrutamos muchísimo, todo el mundo lo disfruta por el tipo de modelo grande”, comentó, y explicó que son aviones que lucen más cuando los maneja gente experimentada.
El modelo es un ARF, la sigla en inglés de “casi listo para volar”, de la firma china Pilot. Tiene una envergadura de 4,60 metros y un motor de 200 centímetros cúbicos 4 cilindros, y fue armado alrededor de 2010 con lo mejor que había en electrónica en ese momento. “Hoy las cosas son tan dinámicas en electrónica que van cambiando”, reconoció. Aun así, aclaró que es una máquina sin demasiadas complicaciones, pensada “para disfrutar, para vuelo relajado”, aunque capaz de ofrecer una acrobacia más que interesante.
El avión real que sirve de inspiración es un clásico para los apasionados de la aviación. Lo fabrica American Champion y es, según explicó, “específico para iniciarse en el plano de la acrobacia”. No es un pura sangre como puede ser un Extra 300, aclaró, pero “se comporta muy bien” y permite copiar toda la gama de maniobras del avión real: “Es alucinante ver la acrobacia real”.
Un vínculo que viene de la infancia
La relación de López con General Alvear no empezó con este encuentro, ni siquiera con el aeromodelismo. Contó que años atrás vivía en Bowen, un pueblo cercano, a unos 15 kilómetros, donde convivía con Blas Ocampo, hoy presidente del club RC El Nevado, y con su “querido y recordado” Fabián Bujaldón y toda su familia, quienes fueron, según relató, los iniciadores de este hobby en el aeroclub. “Mi primer vuelo de bautismo fue en este aeroclub, tenía 12 años”, recordó.
Por eso, dijo, venir a General Alvear tiene un valor especial. “Tengo mucha gente conocida y grandes amigos, todas las familias que te nombré y gente nueva que vino al hobby posteriormente”, explicó. Destacó el esfuerzo que hacen los organizadores año a año y, sobre todo, la calidez con que reciben a los visitantes: “Nos hacen sentir como en nuestra casa”. Y resumió el espíritu del encuentro con una frase que explica por qué tantos pilotos de lugares lejanos repiten: “Una excusa por ahí sale el vuelo, pero el hecho de compartir es lo mejor”.
Un hobby con altibajos, pero que nunca se abandona
Al repasar la historia del aeromodelismo en el país, que según se comentó en la charla pasó por momentos difíciles y hoy parece resurgir, López fue sincero: “Siempre costó sacrificio, no fue siempre fácil para los que estamos hace años en el hobby”. Admitió que hay altibajos, gente que se entusiasma y se desentusiasma, pero aseguró que nunca se olvida: cuando alguien quiere volver, “está todo intacto”. Solo hace falta poner el modelo en condiciones o armar uno nuevo y sacarse las ganas. “Ese niño dormido nunca descansa, siempre está latente”, dijo.
Para él, el aeromodelismo es además “un deporte ciencia”, una puerta de entrada a la aeronáutica que lamenta ver perdida en las escuelas. Recordó con cariño los festivales que se organizaban en el colegio del Padre Cuchietti de Realicó, donde se enseñaba el ABC del aeromodelismo, y a los que asistió en tres oportunidades. Allí, contó, se veía “un semillero grandioso”, chicos que se quedaban con el bichito del hobby o que terminaban acercándose a un aeroclub para hacer el curso de piloto privado. “Por lo menos supieron de qué se trataba lo aeronáutico y el porqué de que vuela un avión o deja de volar”, reflexionó. Hoy, lamentó, muchos niños se vuelcan a la tecnología y se pierden de lo que ofrece una actividad como esta: “Eso se extraña para nuestras generaciones”.
Un recuerdo de Realicó
Al despedirse, López le regaló a Infotec 4.0 una anécdota de sus visitas a Realicó. Recordó que un día, en uno de los festivales, había una hilera de álamos, “como los que se plantan acá en la provincia de Mendoza”, y que con el ala de un modelo de Extra 300 le pegó en la punta de la copa de uno de ellos. “Y bueno, salvé el modelo”, contó entre risas. Es una historia que, aseguró, recuerda “como si fuese hoy”.
Y cerró con un agradecimiento que resume el cariño por aquella etapa: “Los mejores recuerdos de Realicó. Fue maravillosa aquella época. Te agradezco que hayas venido y te vuelvas a nutrir del hobby”.