Por: InfoTec 4.006/11/2026

Agrofly: mapear con drones para aplicar solo donde hace falta

Santiago Cantarella, titular de la firma realiquense, explicó cómo trabajan con un dron de mapeo para armar prescripciones y ahorrar producto. Contó además que desarrollaron un sistema propio para cargar fertilizante y sólidos en general.

REALICÓ | La aplicación con drones ya es parte del paisaje agropecuario del norte pampeano y una de las empresas que lo impulsa es Agrofly, de Realicó, dedicada a la aplicación de fitosanitarios, la siembra aérea, la fertilización y el mapeo de lotes con drones agrícolas. Su titular, Santiago Cantarella, dialogó con Infotec 4.0 sobre las novedades de la firma y, sobre todo, explicó en qué consiste el trabajo de mapeo, una herramienta previa que muchos productores todavía no conocen.

La empresa cuenta con dos drones de aplicación y con uno más pequeño, el de mapeo, que no aplica productos sino que releva el terreno. Se trata de un equipo multiespectral y, como los otros dos, es de la marca DJI, un fabricante líder a nivel mundial en aplicaciones y mapeo. Cantarella detalló que este dron se usa para hacer prescripciones y describió el procedimiento paso a paso: se lleva al campo, se marca el área de vuelo y el equipo comienza a volar solo. “Mientras va volando va sacando fotos que quedan grabadas en una tarjeta de memoria”, explicó. Con esas imágenes se arma lo que se conoce como "ortomosaico, una imagen satelital donde se ve el lote”, y a partir de ella se realiza la prescripción.

El beneficio, según contó, es concreto. Hace una semana relevaron 197 hectáreas para un cliente y el dron de aplicación solo tuvo que aplicar producto en 60. En ese caso, las malezas estaban distribuidas por todo el lote, por lo que el equipo tuvo que volar toda la superficie, pero el productor ahorró producto: “En vez de aplicar en 197 hectáreas, solamente aplicó en 60”. Algo similar ocurrió en otro trabajo, donde se relevaron 100 hectáreas y la maleza estaba focalizada en un sector, de modo que se aplicó en apenas 40 y el productor pagó solo por esa superficie. Ese ahorro de producto y hectáreas de vuelo, subrayó, también tiene un impacto ambiental, porque se usa menos cantidad de fitosanitarios.

Cantarella explicó que la prescripción es un complemento que sirve al productor para planificar la campaña: permite conocer la condición de los suelos, qué malezas hay y, en función de eso, qué productos conviene utilizar. Para definirlo se emplean aplicaciones específicas de uso extendido. El trabajo de mapeo en el campo es sencillo y rápido: se marcan la ruta de vuelo y los parámetros y el dron lo hace solo, y cuando necesita batería regresa solo, y se realiza el cambio. Lo que lleva más tiempo es el procesamiento: la descarga de la información, el armado del mosaico y el análisis, de todos modos que en aproximadamente 24 horas la prescripción está lista.

Además explicó, con un lenguaje sencillo, cómo funciona la aplicación selectiva. El dron no “ve” una maleza y tira producto; se le indican coordenadas y cantidades, y se le fija un margen, llamado buffer, por ejemplo de cinco metros hacia cada lado. “El dron abre un cachito antes y cierra un cachito después”, dijo, porque no se conoce con exactitud el tamaño de la maleza.

Una solución propia para cargar fertilizante

La empresa también innovó en la carga de productos sólidos. Cantarella contó que, con el auge de los drones, no existe un sistema de carga hecho específicamente para ellos y que lo que se consigue en compras internacionales “son sistemas de juguete”. Hace un mes y medio compraron a la firma local RAS (Realicó Agro Soluciones) una tolva de 4 toneladas y desarrollaron un sistema con un brazo giroscópico para cargar sólidos a los drones. Es un mecanismo automatizado con un sinfín accionado por un motor de explosión, que corta solo cuando se llega a un nivel determinado. Cuando llega el dron, se abre una guillotina y descarga los kilos, mientras que en el control del equipo se va viendo cuánto peso se carga.

La ventaja es la rapidez y la precisión: evita trabajar con latas y permite cargar la medida exacta. Contó una anécdota que muestra la importancia de esa precisión: en una carga se pasó por unos 400 gramos del límite del dron y el equipo no despegó, por lo que tuvo que sacar el excedente. “Es algo práctico y sencillo, que lo diseñamos nosotros y nos resultó cómodo”, afirmó. La primera vez que lo usaron en un trabajo real, una fertilización de trigo a razón de 100 kilos por hectárea, “el sistema se comportó de diez”. El único inconveniente fue que el dron debía trasladarse unos 600 metros, por lo que había que cargar el sólido, cambiar la batería y volver a salir en cada vuelo. “En la cancha se ven los pingos”, resumió.

Un comienzo con incertidumbre y una demanda en crecimiento

Cantarella reconoció que, cuando decidieron arrancar con el negocio, “era una incertidumbre”. Los equipos les fueron entregados una vez finalizada la campaña de maíz, por lo que no pudieron hacer siembras ni aplicaciones en esa etapa. Se capacitaron y comenzaron con algunos trabajos y, desde hace dos meses, la demanda creció: desde que recibieron los equipos ya trabajaron unas 1.000 hectáreas. Los drones, contó, funcionaron sin problemas, más allá de los mantenimientos recomendados, y aseguró que, si tuviera que volver a ampliar la empresa, elegiría la misma marca por el respaldo recibido. “Cualquier cosa que te pasa, llamás, lo resuelven, y si no saben, se comunican con el fabricante y te buscan la solución”, dijo.

Entre las dificultades actuales mencionó el viento, que acorta las ventanas de trabajo, y el tiempo de traslado desde la localidad hasta el campo. Aun así, se mostró muy conforme: “Trabajo hay, estoy muy agradecido”.

En la charla se planteó también el posible fenómeno de El Niño y las cargas hídricas que ya arrastran algunas zonas del noreste de la provincia, que podrían traer problemas de piso. En ese escenario, los drones aparecen como una opción útil, ya que permiten trabajar sin entrar con máquinas pesadas al lote. Cantarella invitó a los productores que aún no probaron esta tecnología a no descartarla.

Una herramienta que no es cautiva

Antes de despedirse, Cantarella hizo una aclaración importante para los productores: quien encarga una prescripción no está obligado a que la aplicación la haga Agrofly. “Nosotros le entregamos la información y él lo hace con una máquina terrestre, sin ningún problema, siempre que la máquina tenga el sistema para entender la información”, explicó.

También destacó la importancia de la prueba de escala antes de aplicar, que permite ver si el caldo se corta o precipita, un punto clave porque los drones no tienen la agitación continua de una máquina terrestre. Recordó un caso reciente en el que la prueba mostró un corte entre dos productos; se resolvió dividiendo la aplicación en dos pasadas, una con cada uno, y al tiempo el cliente le confirmó que el resultado había sido excelente.

Finalmente, aclaró que la empresa ya tiene compromisos tomados, pero que los productores interesados pueden consultar y coordinar fechas. Contacto: 2302 34-7111