Por: InfoTec 4.008/11/2026

El Niño es fuerte, pero las lluvias serían menos extremas de lo previsto

Un especialista de la Bolsa de Comercio de Rosario explicó que otros factores atmosféricos y el océano Atlántico limitan el efecto del fenómeno. Para noviembre y diciembre se esperan lluvias sobre lo normal, pero no los excesos que se anticipaban.

CLIMA | El fenómeno de El Niño ya está en su etapa de mayor intensidad, pero su impacto sobre las lluvias en la Argentina viene siendo más moderado de lo que se proyectaba hace unos meses. Así lo explicó Alfredo Elorriaga, consultor de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario y especialista en clima. Según su análisis, las expectativas de grandes acumulados para noviembre y diciembre comienzan a revisarse a la baja.

Hace apenas dos meses, los escenarios elaborados para la región central anticipaban lluvias un 30% superiores a lo normal en octubre, un 70% en noviembre y un 90% en diciembre. Elorriaga aclaró que esos porcentajes surgían de un algoritmo que solo consideraba la influencia de un Niño fuerte a muy fuerte y dejaba afuera otros factores regionales y globales, que terminaron imponiéndose durante septiembre y octubre. Hoy, dijo, no corresponde hablar de números, sino de tendencias.

Una intensidad que empieza a ceder

Según el último informe de la agencia estadounidense NOAA, del 2 de noviembre, la anomalía de temperatura del Pacífico en la región 3.4 era de 2,5 grados. Sin embargo, los modelos muestran que esa anomalía comenzaría a bajar en noviembre y se ubicaría en torno a los 2 grados en diciembre, lejos de los valores por encima de 4 grados que se llegaron a difundir meses atrás. El especialista indicó que la NOAA ya está publicando datos corregidos, que se ajustan a los que proyectaba su propio modelo, y que eso ayuda a despejar la confusión previa.

Al comparar con los episodios más fuertes de la historia, explicó que el índice RONI alcanzó 2,4 en 1982, 2,3 en 1993 y 2,3 en 2016, mientras que hoy está en 2. El índice ONI llegó a 2,6 en el ciclo 2015-2016 y actualmente es de 2,5. Aunque no descartó que el episodio actual supere esos antecedentes, dijo que por ahora los valores son menores. La curva se parece a la de 2015-2016, con una diferencia clave: aquel Niño siguió intensificándose hasta alcanzar su máximo entre enero y febrero, con 2,8 grados, mientras que el actual ya muestra una tendencia descendente en el trimestre octubre-noviembre-diciembre.

Por qué no llovió tanto como se esperaba

Elorriaga explicó que El Niño tiene un componente oceánico y otro atmosférico, y que muchas veces se enfatizó el calentamiento del Pacífico sin considerar cómo interactúa con la atmósfera. Por eso, en octubre la Argentina tuvo un impacto hidrológico, por el agua que llega por los ríos de Brasil, pero no un impacto meteorológico generalizado en los montos de lluvia mensuales.

La distribución de las lluvias de octubre fue despareja. Santa Fe y Córdoba registraron valores por debajo de sus promedios históricos, y el norte bonaerense también quedó relegado, mientras que La Pampa, Neuquén y Mendoza recibieron más lluvia de lo normal. En el norte de Corrientes y en Misiones los acumulados fueron muy importantes, en línea con una mayor influencia del fenómeno.

Para explicarlo, el especialista identificó cuatro factores que limitaron el efecto del Pacífico sobre la región pampeana. El primero es la circulación de aire frío de origen polar que ingresó desde la Patagonia y frenó el avance de la humedad desde el norte hacia el centro del país. El segundo es el océano Atlántico Sur, que presenta una anomalía fría que, según las proyecciones, se mantendría hasta fin de año. Aclaró que no es un factor que “mande” por sí solo: es necesario pero no suficiente, y requiere un sistema ciclónico que fuerce el ingreso de ese aire frío. El tercero es un centro de baja presión del lado chileno, que mantuvo una circulación de aire muy frío desde la cordillera, con fuerte impacto en Neuquén y Mendoza. El cuarto es un centro de alta presión ubicado a la altura de la Patagonia, que en las últimas semanas favoreció las lluvias en el centro de la provincia de Buenos Aires.

Qué puede pasar en noviembre y diciembre

De cara a lo que resta del año, Elorriaga no quiso fijar porcentajes. Planteó que, como las lluvias estivales suelen ser las mayores del año, con un Niño al menos fuerte es casi seguro que estén por encima de lo normal. Lo central, remarcó, es que “este es un Niño que va a decrecer en intensidad rápidamente”, por lo que las expectativas de excesos extraordinarios pierden fuerza.

También señaló que los modelos muestran la posibilidad de que las lluvias por encima de lo normal lleguen cuando los cultivos más las necesitan: en diciembre para el maíz temprano y en febrero para la soja, cuando define los rindes. Además, el debilitamiento del fenómeno podría evitar que, durante la cosecha de marzo y abril, el Niño sume humedad adicional, como sí ocurrió en 2016. Aclaró que esta lectura se basa en lo que muestran los modelos hoy y puede cambiar.

Para la región, el dato de octubre es significativo: según el análisis, La Pampa estuvo entre las zonas que recibieron más lluvia que lo habitual, en un contexto en el que otros sectores de la región central quedaron por debajo.