Un año sin Fernando Báez Sosa

Nacionales 18 de enero de 2021 Por INFOTEC 4.0
El 18 de enero del 2020 una patota asesinó al joven estudiante de Derecho, algo que sacudió a un país, puso en la lupa al rugby y destrozó una familia. ¿Cómo lo mataron? ¿Qué dice el expediente? Aquí, el doloroso recuerdo.
fernando baez sos

En un año el mundo cambió pero el dolor por la muerte de Fernando Báez Sosa sigue siendo igual de hondo. Hay que escuchar a Graciela y Silvino, los papás del estudiante de Derecho que fue asesinado en la madrugada del 18 de enero del 2020 en Villa Gesell, para darse cuenta su sufrimiento. Imposible ponerse en su lugar, pero también imposible no ser empáticos con ellos, víctimas de una tragedia evitable que se cobró la vida de su hijo de 19 años a manos de una patota de salvajes que, en un número mayor y, según la fiscalía, en un hecho planificado, le quitó la vida a golpes de puños y patadas.

Graciela y Silvino hablan hoy con la misma voz cortada y la cara de dolor que lo hicieron apenas se conoció el hecho. “No tenés ganas de seguir, pero lo hacemos para que se haga justicia”, pide ella. “No encontramos la cura para este dolor que tenemos, se nos fue la alegría, las ganas de luchar. No le deseo a nadie tener que ir a retirar el cuerpo de su hijo de una funeraria”, se desarma él.

Piden justicia, quizá nada más les queda. Incluso así, y con la sensibilidad que podrían no tener, evitaron el llamado a una marcha en estas épocas de pandemia con muchos ejemplos de caldo de contagio (hinchas de fútbol que acompañan el micro de su equipo) y apenas convocaron a una colecta, ayer en un parque Rivadavia con sol tenue y tristeza grande. A 400 kilómetros de allí, en el lugar del asesinato, el santuario espontáneo que desde hace un año la gente alimenta con velas, fotos y carteles seguía mostrando imágenes de Fernando, mojadas por la lluvia en un día gris. Allí hoy habrá una concentración y misa.

El chico (sí, un chico, él y quienes lo mataron, no pasaban los 21 años) había ido a bailar a la disco Le Brique, sobre la principal Avenida 3, y ya en el poblado lugar, ridículo empujón mediante, comenzó una discusión y manotazos entre el grupo de Fernando y sus amigos y el que forjó un vínculo cuestionable en el club Arsenal Náutico Zárate. Luego de que la seguridad del boliche sacara a todos los jóvenes (en diferente momento y lugares), los rugbiers fueron a buscar a Fernando y le dieron muerte. Según le confirmó el fiscal general de Dolores, Diego Escoda, a Olé, fue así: “Se pusieron de acuerdo, se dividieron las tareas y mientras cinco le pegaban, los otros tres impedían que los los amigos de Fernando pudieran auxiliar a la víctima, y lo golpearon hasta darle muerte”. Figura en el expediente que los cinco que llevaron a cabo la agresión son Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Enzo Comelli, Matías Benicelli y Blas Cinalli. Los otros tres: Ayrton Viollaz, Lucas Pertossi y Luciano Pertossi.

Escoda también se refirió al entorno en ese momento: “Lo que me llama mucho la atención es que había muchos chicos filmando la escena, y uno dice por qué nadie llamo al 911. La aspiración sería, en un caso así, que más gente se metiera. O cómo de los cinco que le estaban pegando a uno, no hubo uno de los ocho que se le ocurriera decir ‘no, paren muchachos, frenen’. A nadie se le ocurrió decir ‘paren un poco’. Eso es lo que a lo mejor uno aspira a que cambie, que se empiece a entender que, de una pelea, una persona se puede morir tranquilamente, y cuando hay multitudes así, alguien tenga la razonabilidad de decir ‘paren un poco’”.

Originalmente también quedaron detenidos Pedro Guarino y Alejo Milanesi. Los 10 habían ido a veranear juntos. Sin embargo, la fiscalía no los incluyó en el pedido de prisión preventiva al no haberlos encontrado durante la golpiza en las imágenes que la gente acercó y se sacaron de cámaras públicas y privadas. La querella, no obstante, pidió que Milanesi también sea enjuiciado porque, dice, existen pruebas de que participó de un hecho violento dentro del boliche y se le encontraron escoriaciones en las manos. Es el último paso que tiene que decidir el juez David Mancinelli antes abrir el juicio.

Las imputaciones a los ocho son por el delito de homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas, y de lesiones leves por los golpes aplicados a los cinco amigos de Báez Sosa. La causa de la muerte que se expresa en el expediente es “un paro cardíaco producido por shock neurogénico debido a un traumatismo grave de cráneo”.

Mientras tanto, los acusados que podrían recibir una pena de prisión perpetua están detenidos en la alcaidía N° 3 de Melchor Romero (La Plata), dos por celda, con celulares disponibles como todos los presos desde que una resolución así lo dispuso a causa de la pandemia del coronavirus. Es así porque no se permiten visitas, y vía celular es la única manera en que los internos pueden comunicarse con el exterior. Los rugbiers no tienen contacto con los otros reclusos, quienes al principio los hostigaban con insultos cuando los veían salir al patio de la unidad. Hoy, ya esa situación se calmó.

Cuestiones puntuales que se dieron en la causa: quedó descartada la participación de Pablo Ventura, el joven que los propios detenidos acusaron de haber participado del hecho (nunca se supo quién lo señaló), así como del llamado “sospechoso N° 11”, Tomás Collazo, identificado y visto con los rugbiers luego de la agresión, pero sin vínculos con ésta.

Hoy se cumple un año del asesinato que conmocionó a un país, generó que un deporte que contaba con una imagen sana quedara en la lupa de la sociedad y destrozó a una familia. ¿Qué consuelo pueden encontrar Graciela y Malvino, quién se los puede dar? La Justicia, nada más. Y tampoco alcanzará para calmar tanto dolor.

acusados de matar a fernando
 
 


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