
Doscientos años después de la creación de las locomotoras a vapor en Inglaterra, China presentó un nuevo prototipo de tren de alta velocidad que alcanzará los 400 kilómetros por hora sobre rieles convencionales, lo que lo posicionará entre los más rápidos del mundo. El anuncio no es un hecho aislado, sino parte de un proceso que refleja el lugar estratégico de Beijing en el crecimiento económico global.