Según informaron las propias FDI, los bombardeos alcanzaron un centro de mando del consejo ejecutivo de Hizbulá y un depósito de drones que, según Israel, eran utilizados para atacar su territorio. Los ataques se concentraron en Dahieh, considerado un bastión del grupo en el sur de la capital libanesa.
Las fuerzas israelíes indicaron que antes de la ofensiva emitieron advertencias a la población y utilizaron armamento de precisión y vigilancia aérea. Sin embargo, la Agencia Nacional de Noticias del Líbano reportó escenas de pánico y evacuaciones masivas tras los avisos, con fuertes congestiones en las rutas de salida de los suburbios del sur.
Los bombardeos, que también afectaron zonas del sur del Líbano y el valle de la Becá, provocaron potentes explosiones que sacudieron Beirut, mientras hospitales y centros de salud activaron planes de emergencia y trasladaron pacientes ante el riesgo de nuevos ataques.
En paralelo, Hizbulá advirtió a los residentes del norte de Israel que se alejen de las zonas cercanas a la frontera. El grupo había lanzado días atrás misiles y drones hacia territorio israelí en represalia por la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, lo que derivó en una fuerte respuesta militar de Israel.









































