El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, advirtió que la ofensiva contra Irán “aún no ha terminado” y aseguró que los ataques han debilitado seriamente la capacidad del gobierno iraní. En ese contexto, Israel anunció el inicio de una nueva serie de bombardeos aéreos contra objetivos en Teherán, en el undécimo día del conflicto.
El Ejército israelí también informó ataques en Líbano contra Al Qard Al Hassan, una institución financiera vinculada al grupo chií Hizbulá. Según el comunicado militar, los bombardeos apuntaron a activos e instalaciones de almacenamiento de la organización, a la que Israel acusa de utilizar esa entidad para financiar la compra de armas y pagar a sus combatientes. Israel recordó que el 2 de marzo ya había atacado activos de la misma asociación en el sur y el este del país.
Durante una reunión con líderes del sistema de salud israelí, Netanyahu reiteró su llamado al pueblo iraní a derrocar a su liderazgo y expresó que espera que se libere “del yugo de la tiranía”, aunque señaló que ese cambio dependerá de los propios iraníes.
En paralelo, Israel volvió a advertir a los residentes del sur del Líbano que evacúen las zonas al sur del río Litani ante la intensificación de los bombardeos. El portavoz militar Avichay Adraee indicó que los ataques continúan como respuesta a actividades de Hizbulá y pidió a la población trasladarse al norte del río para evitar riesgos.
Desde el inicio del conflicto, los ataques israelíes en Líbano dejaron al menos 486 muertos, según el Ministerio de Salud libanés, mientras que cerca de 700.000 personas, incluidos unos 200.000 niños, fueron desplazadas de sus hogares, de acuerdo con Unicef.










































