Gabriela Arias, vecina de Rancul, expresó su “indignación y repudio” por lo que, según relató, le dijo un médico del hospital local cuando fue a pedir una receta de medicamentos para su madre. De acuerdo a su testimonio, el profesional, de apellido Marín, habría sugerido que una “solución” para reducir el gasto en medicamentos era que los jubilados “se mueran”.