
La multitudinaria convocatoria ciudadana para exigir justicia por el brutal crimen de Lucio se vio empañada por el desborde violento: manifestantes tiraron piedras contra la comisaría, el pabellón de detenidas, rompieron los vidrios de cuatro patrulleros, prendieron fuego dos y la policía respondió con armas antitumulto.











