Detrás de la baja en la tasa de natalidad argentina no hay un fenómeno demográfico aislado, sino el síntoma de un proceso más amplio de desvinculación social. Datos sobre hogares sin hijos, divorcios y hogares unipersonales, junto a los aportes de la neurociencia y las lecturas del psicólogo canadiense Jordan Peterson, permiten trazar un mismo hilo: antes de que caiga la natalidad, cae la confianza entre las personas.