La imprudencia al volante alcanzó niveles alarmantes durante los últimos operativos de fiscalización. La ANSV detectó tres casos de extrema gravedad: en dos de ellos, los conductores registraron más de 3,0 g/l de alcohol en sangre, superando el límite de medición de los alcoholímetros convencionales. Un tercer infractor arrojó 2,14 g/l en la Ruta Nacional 9.