Advierten que en el país ya se instalaron dos carteles narcos mexicanos y terroristas iraníes
Los carteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación se instalaron en el norte del conurbano bonaerense, Capital Federal y Córdoba, dominando el tráfico de cocaína y drogas sintéticas. Según Daniel Adler, especialista en Antiterrorismo Urbano, también ingresaron terroristas iraníes por la triple frontera y Bolivia, responsabilizando a la gestión de Luis Arce por la falta de controles.
Estas organizaciones llegaron hace décadas, aprovechando la baja gobernabilidad. En Buenos Aires montaron laboratorios de metanfetaminas, como el hallado en 2008 en Ingeniero Maschwitz. Adler señaló que no hubo inteligencia penitenciaria para descubrir las conexiones políticas y jurídicas necesarias para que estos laboratorios operaran, dada la corrupción y zonas liberadas.
Los carteles actúan también con lavado de activos y laboratorios móviles. Jalisco Nueva Generación se asocia con el Primer Comando Capital (PCC) de Brasil, operando en redes con abogados, contadores, medios, y empresarios. Usan estructuras comerciales para blanquear sus actividades.
La alianza con el PCC también beneficia a la Ndrangheta italiana. Sinaloa, además, tiene vínculos con el ELN colombiano y el cartel del Golfo. Las superbandas usan grupos intermedios como Los Monos y otras 320 bandas del conurbano para operar localmente.
Argentina funciona como plataforma logística para exportación de drogas. Un kilo de cocaína aquí vale 1.750 dólares, pero su precio se multiplica enormemente en otros países. Por eso, el negocio está en la logística y la corrupción que permite el tránsito.