Escándalo en Merlo: el frigorífico que inauguró Kicillof estafó a productores por 4.000 millones de pesos
BUENOS AIRES | Cheques voladores y una deuda récord Según registros oficiales del Banco Central (BCRA), la cooperativa que opera el frigorífico Mariano Acosta emitió un total de 358 cheques rechazados por falta de fondos. La cifra exacta del perjuicio asciende a $3.999.896.660,97. Los "rebotes" de los documentos comenzaron a acelerarse desde octubre pasado, y los damnificados estiman que, sumando deudas no bancarizadas, la estafa real podría ser significativamente superior a los 4.000 millones.
La investigación sugiere que la figura de "cooperativa de trabajo" fue simplemente una fachada. Detrás de la operación se encontraría un grupo empresario con fuertes vínculos con la Federación Gremial de la Carne. El hombre clave en esta trama es el contador José Alejandro Benseny, quien no solo aparece en las fotos oficiales junto a Kicillof el día de la apertura, sino que era el encargado de firmar los pagos que hoy los productores no pueden cobrar.
Una "fachada" con apoyo oficial A pesar de que el gobernador Kicillof celebró la apertura con mameluco blanco puesto, afirmando que "sin Estado no hay forma de que esto se haga", la realidad interna de la planta era otra. Documentos revelan que el presidente original de la cooperativa le otorgó a Benseny un "poder general amplio de administración", dándole facultades ilimitadas sobre la entidad.
Productores de firmas como Carfric SRL y Hetcar SA denuncian que la maniobra fue deliberada: "De la noche a la mañana dejaron de pagar, cortaron la comunicación y salieron a comprar hacienda en el norte con otra matrícula", señalaron los estafados, quienes ya recurrieron a la justicia penal.
Responsabilidades políticas El caso pone en duda la fiscalización del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense. Críticos del sector señalan que las autoridades no pueden ignorar que el uso de cooperativas en el negocio de la carne suele estar relacionado con maniobras de evasión y elusión de obligaciones patronales. Mientras los funcionarios llenan sus discursos con la "economía social", miles de millones de pesos han desaparecido del circuito productivo, dejando a decenas de empresas ganaderas al borde de la quiebra.