"Justicia por el Larva": El doloroso último adiós a Paolo de la Fuente entre el fútbol y el recuerdo de su pueblo
RÍO CUARTO | La muerte de Paolo de la Fuente no solo dejó un vacío en una familia, sino que ha movilizado sentimientos de profunda injusticia en tres provincias: su Pampa natal, Córdoba y San Luis. Este jueves, a las 10:35, el cortejo fúnebre partió desde la sala velatoria hacia el Cementerio de la Concepción en Río Cuarto, acompañado por una multitud que reflejó su huella en el ámbito laboral y deportivo.
El recuerdo de Colonia Barón: "Un chico muy querido"
En su pueblo natal, la noticia cayó como un rayo. "Es un chico muy querido acá, jugador de fútbol, arquero del club del pueblo", relata una vecina conmovida, quien destaca que la familia de Paolo es sumamente apreciada en Colonia Barón, donde su madre trabajó durante años en el Banco de La Pampa. "Es una tragedia que tiene a todo el mundo compungido", añade.
Sus amigos de la infancia, aquellos que compartieron potreros desde los cinco años, viajaron hasta Río Cuarto para pedir que su muerte no quede impune. "Vinimos llenos de sueños a despedirlo... fue una amistad de toda la vida, no solo de fútbol, sino del día a día", expresaron sus compañeros de Colonia Barón.
"El Larva": El arquero que soñaba bajo los tres palos
Para sus amigos, Paolo siempre será "El Larva". Lo recuerdan como un "arquerazo" que siempre iba para adelante, con una alegría contagiosa que mantenía unido al grupo. Además de su paso por el club de su pueblo, Paolo dejó su marca en el arco del Deportivo Municipal de La Punilla, en San Luis, y actualmente se encontraba inserto en la vida social y deportiva de Río Cuarto.
"No hay muchas palabras para describir esto. Tiene que haber justicia para el Paolo, para el 'Larva', como le decíamos allá", sentenció uno de sus amigos más cercanos durante el sepelio.
Un pedido de justicia que no se apaga
La despedida final llega tras una multitudinaria movilización realizada el martes en el centro de Río Cuarto, donde la comunidad exigió el esclarecimiento total del hecho. El dolor se transforma ahora en un reclamo persistente: que la justicia actúe con celeridad para honrar la memoria de un hombre que, según quienes lo conocieron, solo sabía de amistad, esfuerzo y pasión por los "fierros" y el fútbol.
Paolo de la Fuente ya descansa en paz, pero en las calles de Colonia Barón y en las canchas de la región, su nombre seguirá sonando cada vez que se pida justicia.