La Iglesia se planta contra la baja de imputabilidad: Rossi criticó la "solución del encierro" por sobre la educación
CÓRDOBA | En el marco de un creciente debate nacional, la Iglesia de Córdoba marcó una postura crítica y contundente respecto al proyecto de baja de la edad de imputabilidad. El cardenal y arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, junto a los prelados Adolfo Uriona y Sergio Buenanueva, llamaron a priorizar un abordaje integral que tenga como ejes la educación y el acompañamiento, en lugar de la vía punitiva.
El fracaso de llegar tarde
Rossi reflexionó sobre la realidad social actual y alertó que el sistema busca responder a problemas complejos únicamente desde el castigo penal. "Es triste ver que tenemos que llegar a nuestros jóvenes a través del castigo y llegar tarde. Frente al fracaso de lo que no supimos cuidar, contener y educar, la única respuesta que se propone es más pena, más encierro, más dolor", sentenció el purpurado.
Para la cúpula eclesiástica, la tendencia a criminalizar a los jóvenes que provienen de contextos de exclusión y abandono es una forma de no asumir la responsabilidad de los adultos y del Estado.
"Es triste proponer como solución una celda y no un aula, una canchita de fútbol en el club o en nuestra parroquia".
Un abordaje integral, no solo sanciones
En sintonía con el documento de la Conferencia Episcopal Argentina, los obispos subrayaron que proteger a la sociedad no consiste solamente en sancionar los delitos, sino en estar presentes a tiempo para prevenirlos.
Posturas utópicas
Adolfo Uriona: Sostuvo que el abordaje del problema debe ser integral y no limitado a lo legislativo-penal.
Sergio Buenanueva: Reforzó el rechazo de la Iglesia a través de las redes sociales, compartiendo el documento oficial del Episcopado que cuestiona la efectividad de la baja de edad.
Cita judicial: Rossi recordó las palabras del juez Rodrigo Morabito, quien afirma que el derecho penal no puede reparar aquello que la sociedad y el Estado no supieron cuidar previamente.
La postura de la Iglesia cordobesa se presenta como un camino contracorriente en el debate actual, apelando a la responsabilidad colectiva y a la inversión en "abrazos y aulas" antes que en "cadenas y celdas".