Geopolítica al límite: EE. UU. e Irán negocian bajo presión mientras Israel escala su ofensiva en el Líbano
MEDIO ORIENTE | El analista Juan Battaleme, profesor de la Universidad Austral, advirtió que las próximas dos semanas serán determinantes para definir si el mundo asiste a la consolidación de una tregua duradera o si se trata simplemente de un "paréntesis" antes de una nueva escalada.
Negociaciones cruzadas y el "factor Trump"
El diálogo entre Washington y Teherán presenta, por ahora, más dudas que certezas. Según Battaleme, existe una marcada falta de claridad sobre el objeto efectivo de la mesa de diálogo: mientras EE. UU. plantea una base de 15 puntos, Irán sostiene un esquema propio de 10.
Un hito clave en este proceso será la reunión prevista para este viernes en Islamabad, donde enviados de ambos países buscarán unificar criterios. A esto se suma el estilo de negociación basado en la incertidumbre que imprime Donald Trump, lo que dificulta la interpretación de los avances reales.
El Estrecho de Ormuz: el termómetro del conflicto
Para los especialistas, la verdadera señal de que la paz es posible no estará en los comunicados, sino en el mar.
Tránsito marítimo: Hasta el momento, no se registra una normalización plena en el Estrecho de Ormuz.
Gestos de Irán: Teherán ha sugerido la reapertura del estrecho, aunque bajo un posible esquema de peajes, lo que se interpreta como una señal de desescalada, aunque todavía insuficiente.
Mercados: Los actores económicos parecen otorgar crédito a la tregua, lo que se refleja en una caída del precio del petróleo y la suba de las bolsas internacionales.
El frente Libanés: la aceleración de Israel
A contramano de la "desaceleración" que muestran otros frentes, el Líbano vive sus horas más críticas. Israel confirmó un bombardeo de gran escala con más de 100 objetivos atacados.
La lectura estratégica de Battaleme es clara: Israel busca acelerar el cumplimiento de sus objetivos militares para golpear a Hezbollah antes de que las negociaciones entre EE. UU. e Irán fuercen una instancia de desescalada obligatoria. En este nuevo esquema, Israel parece haber quedado en una posición más periférica en la mesa de negociación, lo que genera el riesgo de un relativo aislamiento diplomático.
El horizonte de los 15 días
El éxito de estas gestiones dependerá de si se resuelven las cuestiones de fondo, principalmente el control de las capacidades nucleares iraníes. "Si Irán conserva su capacidad nuclear sin mecanismos de control estrictos, el conflicto no habrá resuelto nada", subrayó el docente de la Universidad Austral.
Las próximas dos semanas serán el termómetro final. Una reducción del despliegue militar estadounidense y un avance concreto en la reunión del viernes podrían marcar el inicio de una fase de posconflicto, una noticia alentadora frente al altísimo costo humano que la guerra sigue demandando.