Por: InfoTec 4.010/05/2026

El rugido de 140 motos retumbó en Embajador Martini: una fiesta de camaradería, fuego y libertad

Embajador Martini vibró este fin de semana al ritmo de los motores. Unos 140 motociclistas de distintas localidades y ciudades del norte pampeano confluyeron en la pequeña localidad para celebrar una nueva edición de uno de los encuentros más esperados del calendario motero regional: el 10° Motoencuentro organizado por la agrupación Alas de Libertad y la Asociación de Bomberos Voluntarios de Martini.

EMBAJADOR MARTINI | Una década de historia, de rutas compartidas y de vínculos forjados sobre el asfalto se resumieron en una jornada que tuvo de todo: desayuno, almuerzo, música en vivo, reconocimientos emotivos, sorteos y una caravana final que recorrió las calles del pueblo como un abrazo colectivo y ruidoso a la comunidad que los recibió con los brazos abiertos.

El cuartel, epicentro de la fiesta

El punto de reunión fue el cuartel de bomberos, que funcionó como el corazón del evento desde la media mañana. A medida que los motociclistas iban llegando desde distintos puntos de la región, el lugar se fue llenando de cascos, chalecos, saludos y el inconfundible sonido de motores apagándose uno a uno. 

La organización había preparado un desayuno de bienvenida que fue el puntapié inicial para las charlas y reencuentros que caracterizan a este tipo de eventos, donde la moto es la excusa pero la amistad es el verdadero combustible. La Municipalidad de Embajador Martini también puso su granito de arena para la concreción del encuentro, sumándose a un esfuerzo colectivo que demostró, una vez más, que cuando una comunidad se une detrás de una causa, los resultados hablan solos.

Cantina, música y un sol que se sumó a la fiesta

El almuerzo se sirvió en modalidad cantina, atendida por los propios bomberos y los integrantes de la Comisión, en una postal que combinó el calor humano con el sabor inigualable de la comida compartida entre amigos.

La tarde acompañó como si el clima también hubiera querido ser parte del aniversario: un sol impecable iluminó cada rincón del encuentro y convirtió a Embajador Martini en el escenario perfecto para rodar, charlar y celebrar. La música no tardó en sumar su cuota de energía a la jornada: primero el grupo "Remasterizados" tomó el escenario y luego "Sin Identidad" sostuvo el ritmo festivo hasta que llegó el momento de los reconocimientos, uno de los instantes más emotivos y esperados de cada edición.

Los protagonistas del corazón: de Ciro, el más chiquito, al "Petiso" Amateis

Los premios y reconocimientos a los motociclistas destacados son, edición tras edición, uno de los momentos que más emoción generan en el motoencuentro, y esta décima entrega no fue la excepción. El trofeo más tierno de la jornada fue para Ciro Beraudo, quien este mismo día celebraba sus 5 años y ya tiene su propia moto, convirtiéndose en el motociclista más joven del encuentro en una imagen que arrancó aplausos y sonrisas de toda la concurrencia.

El "Petiso" Amateis junto a Ciro Beraudo

En el otro extremo de la vida, el reconocimiento al motociclista más longevo recayó en el "Petiso" Amateis, referente de la localidad de Luiggi, cuya trayectoria sobre dos ruedas es un ejemplo de pasión sin fecha de vencimiento. También se destacó la asistencia perfecta de la agrupación Alas de Rutas, representante de Eduardo Castex, un reconocimiento a la fidelidad y al compromiso con el encuentro a lo largo de los años.

Los sorteos cerraron esta parte del programa con regalos para todos los gustos: tablas para asado, lubricantes para cadena, chalecos de seguridad y una variedad de elementos que fueron recibidos con entusiasmo por los presentes.

La caravana final: Martini despidió a sus visitantes con el corazón lleno

El cierre del 10° Motoencuentro tuvo la emotividad propia de los grandes festejos. Tras la foto grupal que quedará como testimonio de una jornada histórica, los motociclistas se organizaron para la caravana final por las calles de Embajador Martini, un recorrido que fue mucho más que un paseo: fue una despedida, un agradecimiento rodante al pueblo que los recibió y una promesa implícita de volver el año que viene.

Luego de la vuelta por la localidad, cada participante emprendió el regreso a su lugar de origen llevándose consigo el recuerdo de una fiesta que supo reunir lo mejor del mundo moto: la libertad, la camaradería y el orgullo de pertenecer a una comunidad que crece con cada kilómetro recorrido.