Sola: "Son nuestros ángeles guardianes"
REALICÓ | El intendente municipal Facundo Sola fue el último en tomar la palabra durante el acto celebrado este domingo en el auditorio del Centro Cultural y de Convenciones de Realicó, y lo hizo con un discurso que combinó emoción, observación aguda y un profundo reconocimiento hacia la institución y quienes la integran.
"Realmente es un honor compartir este momento aquí con nuestros protectores, nuestros ángeles guardianes", abrió el intendente, marcando desde el inicio el tono de su alocución. En calidad de representante del pueblo de Realicó, Sola expresó el orgullo que siente al saber que un grupo de personas con tanta humanidad le brinda seguridad y tranquilidad a toda la comunidad, y los valoró por su profesionalismo, su dedicación y su don de buena gente.
Uno de los pasajes más llamativos de su discurso surgió de una observación personal realizada durante la propia ceremonia. Mientras se desarrollaba el protocolo de entrega de reconocimientos, el intendente contó que se detuvo a mirar lo que ocurría más allá de los gestos formales. "Por cada saludo que se hacían, había miradas que se cruzaban", relató, y describió cómo en esas fracciones de segundo que duraban los cruces de miradas entre bomberos se decían muchas cosas sin palabras: solidaridad, sentido de pertenencia, un código compartido de valores humanos altos y generosos. "No es un acto protocolar, es un acto de sentido de pertenencia", concluyó Sola sobre lo que había observado.
El mandatario local también se refirió al significado que tiene la sirena para los vecinos de Realicó. Explicó que cuando ese sonido interrumpe el silencio, a cualquier hora y bajo cualquier clima, lo primero que viene a la mente de cada habitante es el mundo de los afectos: la familia, los seres queridos. Y en ese mismo instante, señaló, hay un grupo de personas que de manera automática deja lo que está haciendo y sale a socorrer, con la incertidumbre de lo que van a encontrar pero con una humanidad que los lleva a darlo todo al llegar. "Esos son nuestros bomberos", resumió.
Pero Sola también voltió la mirada hacia el otro lado de esa misma escena: las familias de los bomberos, que en ese mismo momento se preguntan hacia dónde se dirigen sus hijos, sus hermanos, sus parejas, sus padres. "Dos miradas opuestas, pero el mismo hecho", sintetizó el intendente, para luego preguntarse en voz alta cómo no agradecer los valores que esas familias también supieron transmitir a quienes eligieron servir a los demás.
Con una mirada crítica sobre el presente social, Sola destacó el valor ejemplar que tiene el voluntariado en tiempos de individualismo y mezquindad. "Cuánto ejemplo es para el resto de la sociedad, hoy individualista y muy mezquina, cuando hay un puñado de personas que entregan su vida para socorrer", afirmó.
El intendente también tuvo palabras para la comisión directiva, a la que reconoció por su esfuerzo cotidiano y silencioso: los vio organizar polladas, locros y toda clase de actividades para solventar capacitaciones y equipamiento, restando tiempo a sus propias familias y trabajos para que el cuerpo activo pueda operar en las mejores condiciones posibles.
Al cierre de su alocución, Sola sintetizó el sentir de toda la comunidad con una pregunta que quedó resonando en el auditorio: "Si nos preguntamos de qué forma vemos un ángel guardián, no se imaginan una persona con alitas. ¿Por qué no lo pensamos como una persona con el uniforme de bombero?" Y con esa imagen, cerró su discurso con tres palabras en nombre del pueblo: "Gracias, gracias y gracias."