COIRCO aseguró que el agua del río Colorado es apta para consumo, riego y ganadería
En su exposición, Greco repasó el trabajo desarrollado por el Programa de Calidad de Agua del COIRCO, que comenzó en el año 2000 con ocho estaciones de monitoreo distribuidas a lo largo de la cuenca. Según explicó, desde entonces se efectuaron más de 2.400 análisis destinados a evaluar la calidad del recurso hídrico y detectar posibles alteraciones ambientales.
Los controles incluyen estudios físico-químicos sobre el agua del río Colorado y del embalse Casa de Piedra, además de análisis específicos para detectar la presencia de cianobacterias y agroquímicos. El monitoreo también se extiende a los sedimentos de fondo y a muestras de músculo de peces, con el objetivo de identificar eventuales rastros de hidrocarburos u otros contaminantes que pudieran afectar el ecosistema.
Greco destacó además el trabajo de la Comisión Técnica Fiscalizadora (CTF), organismo dependiente del COIRCO que desde 1999 realiza inspecciones periódicas en toda la cuenca para controlar el estado de las instalaciones vinculadas a la actividad hidrocarburífera.
En ese marco, recordó que desde 2022 se aplica el Índice de Cumplimiento de la Actividad Petrolera (ICAP), una herramienta diseñada para medir el desempeño ambiental de los yacimientos mediante una escala de cero a diez puntos. De acuerdo con los datos expuestos durante la audiencia, La Pampa mantiene desde la implementación del sistema una calificación superior a los ocho puntos, mientras que las restantes provincias integrantes de la cuenca registran valores inferiores a siete.
Al momento de presentar las conclusiones del monitoreo, el representante pampeano afirmó que “el agua del río Colorado es apta para ser utilizada como fuente de agua potable, en irrigación y ganadería” y remarcó que los análisis efectuados durante estos años “no ofrecen condicionantes para la vida acuática”.
Finalmente, Greco recomendó sostener el actual esquema de monitoreo permanente, las auditorías de campo y laboratorio y el trabajo articulado entre las distintas jurisdicciones y usuarios de la cuenca, con el objetivo de mantener los niveles de prevención y control sobre la calidad ambiental del río Colorado en el marco del desarrollo de actividades productivas como la explotación hidrocarburífera.