Por: InfoTec 4.022/06/2026

La Pampagonia se vistió de celeste y blanco para acompañar a la Selección

Hay banderas que se izan en un mástil, y hay banderas que se levantan en hormigón, a la vera de una ruta, para que las vea todo el que pase. Eso es exactamente lo que decidió hacer La Pampagonia, la estación de servicios YPF de Realicó ubicada sobre la Ruta Nacional 188, a metros del acceso sur de la ciudad: pintar su cartel identificatorio con los colores celeste y blanco, transformando una simple señalización comercial en un emblema patrio que hoy le habla a cada argentino que cruza el norte pampeano en pleno fervor mundialista.

REALICÓ | La empresa cuenta con varios carteles gigantes de hormigón distribuidos estratégicamente por la región: uno frente a la propia estación de servicios en Realicó, otro al sudeste de la ciudad sobre la Ruta 188 en cercanías de la intersección con la Ruta Provincial 101, un tercero sobre la Ruta Nacional 35 en el deslinde entre La Pampa y Córdoba —mirando hacia el norte, recibiendo a quien llega a la provincia—, y uno más a metros del acceso a la localidad de Maisonnave. Desde su construcción, los cuatro fueron blancos, sobrios, funcionales. 

Pero el Mundial 2026 cambió las reglas del juego, y mientras el país entero contiene la respiración detrás de cada jugada de la Selección, el cartel de la estación de Realicó decidió no quedarse al margen: hoy luce celeste y blanco, como una bandera argentina plantada en medio de la llanura pampeana.

No es un detalle menor. En cada viaje, en cada parada para cargar combustible, en cada mirada que se cruza con ese cartel desde la ventanilla de un auto, hay un mensaje que trasciende lo comercial: el de una comunidad que también quiere estar presente, que también quiere poner su granito de arena en esta fiesta colectiva que es alentar a la Selección Argentina. Porque el fútbol, cuando se trata de la Selección, deja de ser solamente un deporte: se convierte en una forma de sentirnos parte de algo más grande, de unirnos bajo los mismos colores, de latir todos juntos al ritmo de cada partido.

Así, en medio de la inmensidad de la Ruta 188, entre el viento pampeano y los campos que se extienden hasta el horizonte, el cartel de La Pampagonia se transformó en un faro celeste y blanco que acompaña a cada viajero, a cada vecino, a cada hincha que sueña con ver a la Argentina volver a levantar la copa. Una postal sencilla, hecha de hormigón y pintura, pero cargada de un significado que va mucho más allá: el de un pueblo del interior profundo que también pone el pecho, que también se ilusiona, que también grita los goles desde el norte de La Pampa. Porque cuando juega la Selección, no hay distancias que valgan: todos somos uno, todos somos celeste y blanco.