Por: InfoTec 4.001/07/2026

Aceiteros y la industria oleaginosa cerraron un acuerdo salarial que rige hasta fin de año

Tras semanas de tensas negociaciones y un conflicto que incluyó una huelga por tiempo indeterminado, los trabajadores aceiteros y la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) alcanzaron un acuerdo salarial que abarca todo el segundo tramo de 2026. El entendimiento garantiza la continuidad operativa de la cadena granaria argentina.

ACEITEROS | Los trabajadores aceiteros y la industria oleaginosa llegaron este lunes a un acuerdo salarial que despeja el horizonte gremial hasta fin de año y asegura la normal operatoria comercial y logística de la cadena granaria argentina. El entendimiento pone fin a un conflicto que se había desatado a fines de mayo pasado.

Según se informó a través de un comunicado de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara), la negociación quedó circunscripta exclusivamente a la cuestión salarial, y el acuerdo alcanzado cubre la totalidad del año 2026 tomando como referencia el índice de precios al consumidor del Indec, proyectado a través del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central. Desde la entidad empresaria remarcaron que este esquema garantiza la paz social durante el resto del año.

El conflicto había comenzado el 27 de mayo, cuando la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso (FTCIODyARA) y el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) San Lorenzo declararon una huelga por tiempo indeterminado, al considerar insuficiente la propuesta salarial presentada por Ciara. Ante la medida de fuerza, la Secretaría de Trabajo de la Nación dispuso de manera inmediata una conciliación obligatoria, que sin embargo expiró sin que las partes lograran destrabar sus diferencias.

En un primer momento, la industria había planteado actualizar los salarios de forma mensual en función del índice de inflación minorista oficial (IPC-INDEC), una propuesta que fue rechazada por la representación sindical. A partir de ese rechazo, las negociaciones se extendieron durante varias semanas, con un seguimiento constante por parte de funcionarios de la cartera laboral nacional, que trabajaron para evitar que el conflicto derivara en una crisis dentro del ajustado cronograma de embarques agroindustriales.

Finalmente, tras un prolongado tira y afloja entre las partes, la industria aceptó ajustar los salarios en base a la proyección promedio de inflación que surge del informe de expectativas que el Banco Central publica mensualmente, cerrando así un acuerdo que despeja la conflictividad gremial en el sector para lo que resta del año.