Por: InfoTec 4.007/07/2026

Cristina Mogensen de Etcheverry: "La escuela formó gran parte de mi vida"

La exdirectora de la institución, con más de 30 años de trayectoria en educación especial, brindó un emotivo testimonio durante los 50 años de la Escuela de Apoyo a la Inclusión Nº 7, en el que repasó su historia junto a la institución y destacó el trabajo conjunto con familias, docentes y la comunidad.

REALICÓ | Durante el acto por los 50 años de la Escuela de Apoyo a la Inclusión Nº 7, la exdirectora de la institución, Cristina Mogensen de Etcheverry, brindó un testimonio intenso, en el que remarcó que la escuela representó una parte fundamental de su vida a lo largo de más de tres décadas de trabajo dedicadas a la educación especial.

La docente contó que su vocación nació de una visita, en su juventud, a una escuela especial diferenciada de la localidad de Trenque Lauquen, donde estudió y donde eligió el rumbo de su carrera profesional. Poco tiempo después llegó a Realicó para formar su familia y comenzar a trabajar en la institución, donde permaneció por más de 30 años junto a distintos equipos de trabajo, familias, comisiones cooperadoras y autoridades tanto provinciales como municipales.

Mogensen de Etcheverry remarcó que, a lo largo de toda su trayectoria, el objetivo constante fue tejer lazos comunitarios e interinstitucionales que permitieran un trabajo en conjunto con distintas personas e instituciones dispuestas a acompañar a los alumnos, ya sea en actividades deportivas, recreativas o de formación laboral. En ese sentido, destacó con particular alegría que muchos exalumnos de la escuela hoy se desempeñan como empleados en los mismos espacios donde realizaron sus pasantías laborales, algo que definió como profundamente gratificante.

La exdirectora subrayó que la educación fue transformándose con el paso de los años, y que la institución siempre acompañó esos cambios proponiendo nuevas dimensiones y caminos para sostener el acompañamiento a los alumnos, a sus familias y también a colegas de los distintos niveles educativos, incluyendo a las escuelas técnicas que brindaron un fuerte apoyo en la formación laboral de los estudiantes a través de talleres y espacios de intercambio con otros chicos, lo que les permitió aprender oficios y proyectarse hacia una salida laboral concreta.

En su repaso, tuvo especial mención para la comisión cooperadora Ronda de Amor, a la que definió como un pilar de fuerza y energía que acompañó de manera constante al equipo de la escuela en la generación de nuevos proyectos, muchos de los cuales se desarrollaron a nivel nacional, provincial y local.

Hacia el final de su discurso, la exdirectora remarcó la alegría de reencontrarse con personas con quienes compartió más de tres décadas de trabajo, tanto docentes como autoridades a quienes conoce desde joven. Cerró su intervención con un mensaje de aliento para quienes hoy continúan al frente de la institución, deseándoles que sigan sosteniendo ese mismo compromiso, energía y amor por la educación inclusiva, con el objetivo final de que los niños sean felices y que cada familia se sienta segura, contenida y acompañada.