Vandalizaron el monumento a los Caídos en Malvinas, ahora en Alpachiri
ALPACHIRI | El monumento erigido en homenaje a los Veteranos y Caídos en la Guerra de Malvinas, emplazado en la plaza central de Alpachiri, fue dañado durante el último fin de semana, en un nuevo episodio de vandalismo contra un espacio de memoria histórica en la provincia. El hecho fue advertido recién este lunes por la mañana por vecinos de la localidad.
Desde la Municipalidad de Alpachiri repudiaron de manera contundente el acto y solicitaron a la comunidad cuidar y respetar los espacios públicos, monumentos e instalaciones locales. Hasta el momento no se radicó una denuncia formal y tampoco se logró identificar a los responsables del hecho.
Se trata del segundo episodio de este tipo registrado en la provincia en lo que va del mes de agosto. Días atrás, la Municipalidad de Quehué había denunciado nuevos actos de vandalismo contra el Monumento a Malvinas ubicado en la plaza central de esa localidad, donde se constató que habían sido retiradas piedras de la estructura del monumento para improvisar arcos de fútbol en un sector contiguo, lo que provocó daños en el lugar.
Resulta particularmente grave que estos hechos se produzcan justamente en un contexto de especial significado para la causa Malvinas, en medio de las manifestaciones de reivindicación de la soberanía argentina sobre las islas que tuvieron amplia repercusión a partir de la bandera exhibida por los jugadores de la Selección Argentina durante el partido frente a Inglaterra. Que un símbolo de homenaje a quienes dieron su vida por la patria sea deteriorado justo en ese marco no puede leerse más que como una falta de respeto flagrante hacia la memoria de los caídos y hacia los veteranos que aún viven para contarlo.
En las redes sociales, la noticia generó un fuerte repudio entre vecinos y militantes de agrupaciones malvineras de la región, que calificaron lo ocurrido como "una verdadera pena" y remarcaron que el monumento había sido gestionado especialmente para la localidad, que hasta entonces no contaba con un espacio propio de homenaje, con la donación de la ilustración de las islas por parte de un veterano de guerra. Otros comentarios apuntaron directamente a la falta de cámaras de seguridad en el sector y reclamaron controles más estrictos para evitar que este tipo de hechos se repita.
Vandalizar un monumento a los caídos en combate no es un exceso adolescente ni una travesura menor: es un ataque directo a la memoria colectiva y a quienes perdieron la vida defendiendo la soberanía nacional. Que estos episodios se repitan en distintas localidades pampeanas en el lapso de pocos días exige, como mínimo, una respuesta institucional firme, la instalación de sistemas de vigilancia en los espacios de memoria y la identificación y sanción de los responsables, más allá de los comunicados de repudio.