Por: InfoTec 4.018/10/2026

Cada vez menos hijos: Qué cambió en la maternidad y en la vida familiar argentina

En el Día de la Madre, un relevamiento de la Universidad Austral muestra que tener hijos perdió peso como proyecto de vida, que la familia sigue siendo la principal fuente de satisfacción y que las tareas de cuidado recaen con más fuerza sobre las mujeres.

ARGENTINA | Los datos surgen de investigaciones del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad del Instituto de Ciencias para la Familia de esa casa de estudios. El trabajo reúne el Estudio Longitudinal sobre Familia en Argentina, con mediciones en 2000, 2005, 2015 y 2025; una encuesta online a 1.028 personas mayores de 18 años realizada entre octubre de 2025 y abril de 2026; y el análisis de estadísticas oficiales del Ministerio de Salud de la Nación y del INDEC. Los autores aclaran que los resultados de la encuesta deben leerse dentro de las limitaciones de una muestra no probabilística en cadena.

Uno de los hallazgos más marcados tiene que ver con la importancia de tener hijos. En 2015, el 77% de los encuestados consideraba muy importante tener y criar hijos para la calidad de vida familiar; en 2025 esa cifra bajó al 46%, una caída de 31 puntos en diez años. Entre los jóvenes de 18 a 34 años, apenas el 34% le asigna esa importancia. Entre quienes no tienen hijos y no desean tenerlos, un grupo de 89 personas dentro de la muestra, el 57,3% dijo que “no es su proyecto”. Les siguieron no tener pareja estable (38,2%), preferir viajar o vivir nuevas experiencias (32,6%), priorizar el desarrollo profesional (30,3%), la inestabilidad económica (22,5%) y no querer tener hijos en el contexto mundial actual, por razones ambientales, sociales o políticas (22,5%). Para los investigadores, la decisión no se explica solo por las dificultades económicas, sino también por cambios en las expectativas y en los proyectos personales.

Aun así, la familia sigue ocupando un lugar central. El 43,2% la eligió como su principal fuente de satisfacción, muy por encima de la carrera u ocupación (12,7%), los deportes y la recreación (12,1%), los amigos (12%), los viajes (9,9%) y la religión o espiritualidad (8,7%). Ese valor crece con la edad: es del 23,7% entre los 18 y los 34 años, sube al 58,5% entre los 35 y los 49, al 60,2% entre los 50 y los 64, y llega al 71,4% en los mayores de 65. El informe describe una aparente paradoja: baja la valoración de tener hijos, pero la vida familiar se mantiene como la mayor fuente de satisfacción.

El estudio también describe diferencias entre mujeres y varones. Entre los hogares monoparentales relevados, el 73,9% tiene a una mujer al frente. Ante la frase “Mi familia me demanda mucha dedicación”, el 30,4% de las mujeres expresó un alto nivel de acuerdo, frente al 22,2% de los varones. Sin embargo, al evaluar el cumplimiento de su propio rol dentro de la familia, el 67% de los varones consideró que lo cumple satisfactoriamente, contra el 61,3% de las mujeres.

En materia de cuidado, la probabilidad de cuidar a algún familiar no muestra diferencias significativas por sexo, pero sí la responsabilidad principal: entre quienes cuidan, el 60,6% de las mujeres son cuidadoras principales, frente al 44,4% de los varones. El impacto cotidiano también es desigual. Entre las cuidadoras principales, el 54% dijo que cuidar le dificulta descansar lo suficiente, contra el 30% de los varones, y al 44% le complica sostener un proyecto personal, mientras que entre ellos esa proporción es del 10%. Cuatro de cada diez cuidadores principales presentan una sobrecarga intensa, y el porcentaje sube al 48,4% cuando la persona cuidada es un hijo o hija menor de 18 años.

En ese marco, la conciliación entre trabajo, familia, cuidado, descanso y proyectos personales aparece como uno de los grandes desafíos. Entre las medidas laborales que podrían alentar la decisión de tener hijos, la flexibilidad horaria y la autonomía en el uso del tiempo se ubican entre las más valoradas, lo que, según el informe, indica que la cuestión no pasa solo por lo económico.