Por: InfoTec 4.005/11/2026

"Fede" Cesreseto: comenzó a volar a los 4 años y hoy está en lo más alto a nivel mundial

A los 23 años, el piloto de Pergamino y actual campeón mundial de freestyle IMAC pasó por General Alvear. Habló de sus comienzos a los 4 años, de sus premios internacionales y de cómo ve el presente del aeromodelismo.

GENERAL ALVEAR | Empezó a volar a los 4 años, hizo su primer vuelo solo apenas cumplidos los 5 y hoy, a los 23, ya lleva 19 años en el aeromodelismo. Federico Cereseto, oriundo de Pergamino, provincia de Buenos Aires, es uno de los nombres más reconocidos de la actividad en la Argentina y uno de los más esperados en cada festival. Infotec 4.0 lo encontró durante el 3° Encuentro de Aeromodelos Escala, organizado por el club RC El Nevado en el aeroclub de General Alvear, Mendoza, un evento que reunió a 144 pilotos y 230 modelos de la Argentina, Chile y Uruguay entre el 30 de octubre y el 1° de noviembre. Lo hizo en una tarde de sábado, rodeado, como él mismo describió, de “amigos y modelos”.

Durante el fin de semana el público lo vio hacer de todo: acrobacia 3D extrema con aviones a pistón, vuelos con jets y también al mando del Super Decathlon a escala que había llevado su amigo Fabián López, de Vedia. Esa versatilidad es, justamente, su sello. Cuando se le preguntó qué disciplina lo entusiasma más, respondió con una comparación que sintetiza su manera de vivir el hobby: “Es como decir cuál es tu hijo favorito. No existe un hijo favorito. Todos tienen una parte en el corazón que te llenan”.

Cereseto contó que sus inicios fueron de la mano de su papá. “Comencé de muy chico con ayuda de mi papá, y hoy en día lo hago no solo como una profesión en algunas cosas, sino también como hobby y para disfrutar con amigos”, explicó. Según su trayectoria difundida en medios de Pergamino y en portales especializados, sus primeros pasos fueron en el Aeroclub de esa ciudad, es piloto privado de avión y de planeador y estudia Diseño Industrial.

Su palmarés es extenso. Él mismo repasó que compitió y ganó varios premios internacionales con jets en Estados Unidos y Brasil, y en competencias de aviones a pistón. Hoy es el actual campeón mundial de freestyle en la categoría IMAC y subcampeón en Unlimited, “la categoría reina del vuelo de precisión”. De acuerdo con esos mismos medios, el título mundial llegó en abril de 2026, en el Aeroclub de Alta Gracia, Córdoba. Pese a los trofeos, su mirada es la de un amigo más: “Aunque sean competencias, vamos a pasarla bien con amigos, y eso es lo que nos importa”. Además, adelantó que está pensando en acercarse también al vuelo escala en competencia.

Sobre sus planes para 2027, el piloto fue claro: seguir representando a las marcas que lo apoyan y que, dijo, “siempre me han dado una mano para poder llegar a estos eventos, para estar con amigos”. Pero su objetivo principal va más allá de los productos: “Que más personas puedan seguir ingresando a este hermoso hobby, que podamos ser cada vez un número más grande, que eso es lo principal”. En ese sentido, remarcó que hoy se puede empezar con algo mucho más económico que hace 20 o 25 años, gracias a las ayudas y facilidades que existen.

Consultado sobre el momento del aeromodelismo en el país, que tuvo su época dorada hace dos décadas y luego atravesó una crisis en la que desaparecieron casas proveedoras, Cereseto prefirió hablar de ciclos: “Es algo que siempre ha tenido altos y bajos, como todo hobby”. Para él, los eventos como el de General Alvear son clave para reunir a la gente. Observó que hoy hay menos comercios físicos, pero que creció la oferta de tiendas virtuales, reseñas y canales de contenido en redes sociales, que ayudan a que más personas se acerquen.

El piloto también destacó el costado más sano y familiar de la actividad. “Se hace al aire libre, no usamos tanto la tecnología como el celular para estar todo el día en él, y estamos al aire libre. Por eso es algo muy lindo y grato”, sostuvo. Y subrayó el valor de quienes construyen sus propios modelos: el hobby tiene muchas ramas, algunas simples y otras que implican “cortar madera por madera o dibujar uno mismo el plano y hacer el avión completamente desde cero”. Ese tiempo en el taller, dijo, también se comparte: “Una tarde hermosa en el club, pero también una tarde de lluvia en el taller junto con un familiar, sin ningún dispositivo ni necesidad de estar con pantallas”.