


Empresas argentinas debaten cómo transformar sus cadenas de proveedores en redes de impacto social y ambiental
InfoTec 4.0






ARGENTINA | Según informó Sistema B Argentina, más de 80 líderes de empresas del país se reunieron en Buenos Aires para debatir sobre un desafío central para el mundo corporativo actual: cómo convertir las relaciones entre clientes y proveedores en una oportunidad para generar impacto positivo en las personas y el ambiente, sin resignar la solidez del negocio. Del encuentro participaron representantes de compañías como La Anónima, Urbano Express, Limpiolux, Ecofactory, Porta, Grupo Petersen, Unilever y Toyota, entre muchas otras.
La jornada convocó a integrantes del Círculo de Impacto de Sistema B Argentina, una comunidad de práctica que reúne a referentes empresariales comprometidos con la transformación hacia una nueva economía, junto a integrantes de sus respectivas cadenas de valor. El encuentro giró en torno a una pregunta central: si una empresa trabaja para mejorar su desempeño social y ambiental puertas adentro, qué ocurre con el impacto real de los productos que compra, los servicios que contrata y los proveedores que elige.


De acuerdo a lo informado, la discusión cobra relevancia en un contexto en el que la sustentabilidad ocupa un lugar cada vez más estratégico en las decisiones empresariales. Se citó en ese sentido un relevamiento del Pacto Mundial de la ONU, según el cual el 88% de las compañías identifica a la sostenibilidad como una vía para generar valor a futuro, mientras que la mitad de las empresas que operan bajo el esquema B2B ya destina un mayor volumen de negocio a proveedores sostenibles, una proporción que se estima podría alcanzar los dos tercios en los próximos tres años, impulsada también por nuevas normativas de mercados internacionales.
Durante el encuentro, la abogada de impacto y directora de la organización Juntos, Compras con Impacto Social, Constanza Connolly, remarcó que no existe una única manera de comenzar a trabajar la cadena de valor desde esta perspectiva. La especialista propuso distintos caminos posibles para las empresas: acompañar a los proveedores existentes para que incorporen criterios de sostenibilidad en sus propias operaciones; buscar nuevos proveedores que permitan la inclusión de sectores con barreras crónicas al empleo, como las cooperativas de la economía popular; sumar proveedores que generan soluciones sociales o ambientales a través de su propio trabajo, como las Empresas B certificadas; evaluar la trazabilidad de la cadena de valor, especialmente en industrias que trabajan con materias primas; e impulsar procesos de innovación a partir de la relación entre cliente y proveedor.
A lo largo de la jornada, distintos referentes compartieron experiencias concretas sobre cómo llevar esta mirada a la práctica. El vicepresidente ejecutivo de la empresa de logística Urbano Express, Marcelo Mattio, contó que comenzaron a incorporar criterios de impacto a la hora de elegir proveedores, y relató el caso de una firma que los convenció por su servicio y sus líderes, pero que no contaba con un propósito de impacto definido, por lo que le propusieron sumarse al Movimiento B, propuesta que la compañía terminó aceptando. Por su parte, el fundador de la empresa de servicios financieros Trasa, Ricky Minicucci, explicó que desarrollaron un protocolo propio de compras con impacto y que, a partir de esa mirada, crearon Apropósito, una nueva unidad de negocio pensada como puente entre proveedores de barrios populares y grandes compañías. En tanto, la CEO de la empresa de limpieza Limpiolux, Cecilia Peluso, remarcó la importancia de construir relaciones de confianza con los clientes, en conversaciones que no giren únicamente en torno al precio, sino también al impacto social que genera contratar un determinado servicio.
Otro de los ejes del encuentro estuvo puesto en la posibilidad de convertir a los proveedores en socios estratégicos capaces de generar innovación conjunta. En ese sentido, se presentó la alianza entre las Empresas B Cook Master y Buplasa, que permitió reemplazar bandejas descartables por contenedores reutilizables y compostables para las viandas que se gestionan en servicios penitenciarios. El fundador de Cook Master, Nicolás Lusardi, remarcó que la sustentabilidad no implica necesariamente mayores costos, sino mayor eficiencia, y detalló que el ahorro económico generado por este cambio permitió financiar escuelas de gastronomía dentro de las cárceles. Por su parte, la CEO de Buplasa, Laura Busnelli, contó que a partir de su vínculo como proveedores de la cadena La Anónima lograron desarrollar estaciones de recolección de plásticos posconsumo, una iniciativa a la que hoy se sumaron otras siete grandes empresas de consumo masivo. También se destacó el trabajo de la Empresa B Xipa junto a una cadena de heladerías, orientado al desarrollo de un pote reutilizable para reemplazar el uso de telgopor, cuyo fundador, Alejandro Romano Rusiñol, remarcó la importancia de entender que una simple compra puede representar, para el proveedor, un cambio de escala en su negocio.
Uno de los principales desafíos identificados durante la jornada fue que encontrar proveedores con estas características no siempre resulta sencillo, por lo que se planteó la necesidad de que las propias empresas revisen las condiciones que generan para facilitar su incorporación. En ese marco, Connolly propuso dos estrategias complementarias: ampliar las oportunidades de compra incorporando proveedores que tradicionalmente quedan fuera de los procesos de selección, y transformar las compras ya existentes incorporando criterios de impacto en la gestión de los proveedores actuales, a partir de un mapeo de la cadena que permita identificar riesgos y oportunidades. La especialista remarcó que no puede pretenderse una cadena de valor perfecta de un día para el otro, sino que se trata de un proceso que requiere un compromiso transversal dentro de cada organización, especialmente del área de compras.
Entre las herramientas disponibles para avanzar en este camino se mencionaron el Catálogo de Empresas B, la Red de Impacto Social de Buenos Aires, distintos hubs de proveedores de impacto y certificaciones internacionales como ISO y GRI. El encuentro cerró con una invitación a llevar la conversación a la práctica concreta dentro de cada compañía, entendiendo a las decisiones de compra no solo como una operación comercial entre dos partes, sino como una herramienta capaz de abrir oportunidades, modificar incentivos internos y transformar cadenas de valor completas.
Según se informó, de la jornada participaron además líderes de empresas como IT Patagonia, Grupo Mitre, Familia Bercomat, Green Armor, PSA, BASE4 Security, DT Logística, Keko, La Serenísima, Molinos Río de la Plata, Barbieri, PWC, IRSA, Isolant, Maderera Lobos, Andez Grifería, Grupo Luro, Grupo Julio García, IKE Asistencia, Indupoles Argentina, Claudio Bus, Adamant, Kiev Agency, Arcelormittal Acindar, La Foresta, Pandapay, Regeneración, Qualia, Codimat, Meki, Beccar Varela, Alquimia Institucional, TGI Pack, Andariega, Mekano, Malere, Plásticos Exclusivos, LX Argentina y Fusión Termomecánica, entre otras. Sistema B Argentina, organización que impulsa un sistema económico inclusivo, equitativo y regenerativo, informó que actualmente existen 11.197 Empresas B certificadas en 104 países del mundo, de las cuales 1.365 operan en Latinoamérica y 331 en la Argentina.












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