


El economista Matías Surt llegó de la mano de Grupo Martínez y sorprendió con sus preciciones
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REALICÓ | En el marco de la 71° Exposición Rural de Realicó, y en una noche cargada de propuestas técnicas junto a las charlas de la unidad de negocios RAS (Realicó Agro Soluciones), el economista Matías Surt brindó una disertación ante productores de la región presentado por Grupo Martínez, en la que combinó un diagnóstico frío de números con definiciones sin vueltas sobre el rumbo económico del país. Fue su primera visita a la provincia de La Pampa, algo que remarcó apenas arrancó la entrevista: "Andamos mucho por el interior, yo soy del interior, me encanta volver al interior seguido, pero en La Pampa no había estado nunca particularmente, así que contento de estar acá", señaló, entre risas, antes de meterse de lleno en la macroeconomía.
"Estamos lejos de ser un país normalizado"


Sin rodeos, Surt planteó que la propuesta de su charla fue hacer un diagnóstico honesto de lo que funcionó y lo que no en el programa económico del gobierno. "Hay cosas del programa económico que han resultado, que han bajado bastante la volatilidad, estamos en un escenario de un poco más de estabilidad, aunque estamos lejos todavía de ser un país normalizado macroeconómicamente", sostuvo. Pero enseguida bajó a tierra los desafíos que enfrentan las empresas del campo: "Los niveles de actividad, los niveles de ventas de las empresas, los márgenes se han comprimido bastante en una gran cantidad de mercados, de sectores, de rubros y de actividades".

Como es costumbre, el presidente de la entidad, Carlos Arese hizo la presentación del evento
El economista fue especialmente duro al describir cómo cambió la lógica empresarial argentina tras años de inflación descontrolada. "La inflación alta e impredecible tiene un montón de consecuencias negativas desde el crecimiento de largo plazo, no permite planificar a cinco ni diez años. Eso castiga fundamentalmente al componente de la inversión del PBI. Pero en el corto plazo oculta todas las ineficiencias de las empresas". Y lanzó una definición filosa sobre la mentalidad empresarial local: "El empresario a veces se siente cómodo en ese desorden, en esa locura, más un empresario argentino que las vivió mil veces. Esa comodidad de decir 'hice un negocio mal, pero después recupero con un sobreprecio en la próxima operación', cuando la economía se estabiliza, se terminan".
Ganadores y perdedores: la Argentina partida al medio
Uno de los tramos más picantes de la charla fue cuando Surt describió el mapa sectorial actual del país como una economía "muy partida" entre ganadores y perdedores. "Hoy la economía argentina está muy partida entre sectores a los que le está yendo muy bien porque estaban muy pisados, muy golpeados, muy regulados, con prohibición de exportación, y otros sectores que quizás estaban viviendo de ese boom de consumo que hoy están mucho más ajustados en términos de actividad", explicó. Para esos "perdedores del modelo", el diagnóstico fue exigente: "Tienen un desafío doble: mejorar la gestión de su empresa en un contexto de mucha adversidad donde los niveles de facturación y de ventas están golpeados".

Retenciones: la promesa que no termina de cerrar
El economista fue especialmente crítico con el manejo político de las retenciones agropecuarias. "Argentina está en el grupo de los cinco países del mundo que gravan con retenciones a sus exportaciones. Incluso cuando uno mira al interior de esos cinco países, típicamente son productores y exportadores de energía, no de productos agropecuarios o agroindustriales, lo cual es una anomalía completa", disparó.
Y aunque reconoció que tanto este gobierno como el de Mauricio Macri comparten la convicción ideológica de que ese impuesto "no tiene que existir" por ser "uno de los más distorsivos de la economía argentina", apuntó directamente contra la falta de un horizonte claro: "Lo que no es entendible es que el gobierno no sea capaz de darle un horizonte, una promesa gradual al sector hacia adelante, que esté con una cronología que permita saber cuándo las retenciones van a terminar".
El dato del cronograma oficial: "A partir de enero del año que viene arranca un cronograma de bajas para soja, para maíz, para trigo, pero que vence en diciembre de 2028 y no termina de llegar a cero la retención. Es como que todavía no se ve el otro lado del río, donde las retenciones finalmente desaparecerían por completo después de más de 25 años de Argentina viviendo con retenciones a la agroindustria".

Un gobierno que "no logra ser creíble"
Consultado sobre las falencias de la actual gestión, Surt no esquivó el bulto: "Quizás uno de los errores o falencias de este gobierno es no lograr ser creíble". El economista explicó que esa debilidad tiene raíces estructurales desde el arranque de la gestión libertaria, "un gobierno medio outsider, con poca estructura política, arrancando con seis o siete senadores, ningún gobernador, ningún intendente, muy pocos diputados". Y aunque reconoció que ese poder político fue creciendo, identificó dos frentes todavía abiertos: "Esa estructura política que el gobierno va armando no siempre satisface en términos de profesionalismo, de calidad. A veces vemos la calidad del debate parlamentario de los propios diputados del oficialismo y no ayuda a generar confianza en el sector privado".
Pero el golpe más duro lo reservó para la dirigencia opositora: "Lo más importante para mí es que sigue existiendo la posibilidad de reversión de los cambios económicos que este gobierno hizo, por parte del peronismo fundamentalmente, o de una fuerza opositora. Hemos escuchado recientemente a gobernadores de la oposición diciendo que si ellos vuelven a gobernar van a expropiar todas las inversiones que se están haciendo en energía y en minería. Eso erosiona la confianza". Y remató con una comparación regional filosa: "Un país nunca se puede construir si solo una parte de la política está de acuerdo con el rumbo económico. Todos los países exitosos del mundo y de la región, Chile, Uruguay, Brasil, pueden alternar gobiernos de derecha y de izquierda sin cambiar cosas fundamentales de la macroeconomía. Argentina todavía, lamentablemente, no lo puede hacer, y eso ni siquiera es economía, es política pura. Eso habla de una inmadurez absoluta de la clase dirigencial".

2027: dólar, volatilidad y la pregunta del millón
De cara al año que viene, atravesado por las elecciones, Surt trazó un panorama con luces y sombras para el productor agropecuario. Entre los factores positivos, remarcó que desde enero comenzará una reducción gradual mes a mes del peso de los derechos de exportación, lo que "podría permitir mejorar un poco los márgenes". Pero enseguida marcó el contrapeso: "El mundo está muy convulsionado y no sabemos cómo va a terminar el conflicto, cómo va a seguir impactando esto en el precio de los combustibles, de los fertilizantes, de los herbicidas y de los insumos".
El economista no evitó la palabra que más preocupa a cualquier argentino en año electoral: dólar. "Como en cualquier año electoral, vamos a tener una volatilidad cambiaria importante. El tipo de cambio probablemente vuelva a incrementarse el año que viene, y eso va a generar cierta incertidumbre porque los argentinos, cuando ven volatilidad política, se refugian en el dólar. Es un comportamiento aprendido de la historia que no va a cambiar el año que viene".

El balance de Milei y Caputo, y el número que nadie quiere escuchar
Para el cierre, Surt hizo un balance de la gestión económica libertaria dejando lo político partidario de lado. Y fue contundente con el principal mérito que le reconoce: "Logro número uno y muy importante: evitar una crisis macroeconómica relevante como la que tuvieron los últimos tres gobiernos que lo precedieron. El segundo mandato de Cristina Kirchner terminó con una crisis de balanza de pago, el gobierno de Macri tuvo una crisis de balanza de pago, el gobierno de Alberto Fernández tuvo una crisis de balanza de pago y de inflación que nos había dejado en las puertas de una hiper". Y agregó un dato inquietante sobre el patrón histórico argentino: "Estamos en el tercer año de mandato, y típicamente el tercer año de mandato de los gobiernos anteriores era un año de crisis: el 2014, el 2018, el 2022-23. En este momento pareciera que estamos logrando evitar esa crisis macroeconómica disruptiva".
Pero no todo son elogios: "Los niveles de actividad no son los que la gente quizás esperaba a esta instancia del programa económico. Creo que el propio gobierno está un poco desconcertado con la tasa de inversión tan baja que está teniendo Argentina a esta altura", disparó. Y para cerrar con un dato durísimo para el equipo económico, reveló las proyecciones de su propia consultora: "El gobierno en el presupuesto habló de 18 puntos de inflación para el año que viene. Nosotros estamos cuatro puntos arriba, en 22% en un escenario base. En un escenario donde la política complique mucho el frente cambiario y tengamos mucha volatilidad del tipo de cambio, probablemente podemos estar más en la zona de 26 o 27 puntos".
Una charla que dejó pensando a más de un productor presente en el predio de la Asociación Rural y de Fomento de Realicó, en una jornada que combinó, además, las presentaciones técnicas de productos de RAS (Realicó Agro Soluciones) dentro del extenso programa de la 71° Exposición Rural.












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