


El realiquense al que definen como "el solucionador de problemas"
InfoTec 4.0






REALICÓ | "Básicamente lo que hago es solucionar problemas", resumió Caldera en una notas aparecida hoy en el diario La Arena, sobre su tarea diaria, en la que combina el trabajo manual con su experiencia informática. Según explicó, ambas disciplinas comparten una misma lógica: encontrar la falla y resolverla, ya sea con herramientas o frente a una computadora. Lo que más lo entusiasma, remarcó, es el desafío de recuperar objetos y estructuras que llevan mucho tiempo sin funcionar.
Nacido en Mendoza por cuestiones familiares, Caldera se trasladó de niño a Realicó junto a su familia de donde es oriunda su madre, mientras que su papá es de Ceballos, y allí completó sus estudios secundarios en la escuela técnica EPET N° 6. Tras un paso truncado por la Facultad de Ingeniería de General Pico en medio de la crisis de 2001, se radicó en Santa Rosa, donde estudió en el Liceo Informático y se recibió como Analista de Sistemas. Poco después, ingresó al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), donde trabajó durante dos décadas en un equipo de investigación en sistemas, actividad que combinó en paralelo con la docencia universitaria.



En 2024, tras dejar su puesto en el organismo, decidió volcarse por completo a su propio emprendimiento. Hoy su taller cuenta con tornos, prensas, hornos, soldadoras, una impresora 3D y hasta una grúa móvil para trasladar las estructuras en las que trabaja. "Lo que más me gusta es enfocarme en una casa, un rancho que está destruido, y hacerle todo: contrapiso, revoque, pared nueva, aberturas, y después todo lo fino con las instalaciones, automatización, robótica", detalló, y aclaró que recurre a albañiles y otros especialistas cuando algún trabajo lo requiere.
Caldera está en pareja con Yanina Bellini, Licenciada en Sistemas que trabaja de manera remota para una consultora norteamericana, y sus dos hijos, Bauti (10) y Fran (12). Entre restauraciones de cocinas a leña, calentadores y faroles antiguos, aseguró sentir una particular satisfacción por los desafíos técnicos más complejos: "Me gusta el desafío de resolver cosas, no de hacer cosas nuevas sino solucionar cosas que estaban andando y dejaron de andar. Cuanto más antiguas, mejor".

Su vocación por encontrar soluciones, contó, se remonta a su época de estudiante en Realicó, cuando en 1998 formó parte de un proyecto escolar que obtuvo el puntaje máximo en una Feria de Ciencias provincial, tras desarrollar una máquina para el reemplazo de capas aisladoras en la construcción.













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