Con una respuesta de público que superó las expectativas, la avenida Mullally, en el tramo comprendido entre la calle Italia y la avenida San Martín, se convirtió en un museo a cielo abierto. Los vehículos fueron dispuestos estratégicamente a 45 grados en ambas manos, permitiendo que las familias caminaran cómodamente, capturaran fotografías y entablaran charlas con los propietarios de estas verdaderas joyas mecánicas.