
GENERAL JOSÉ DE SAN MARTÍN: A LAS TRES DE LA TARDE DE UN DÍA DE AGOSTO
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Notas de Color17/08/2019La rutina grabada a lo largo de toda una vida en la milicia, lo ayudaba a llevar adelante sus años, sus enfermedades y la creciente ceguera, que lo encerraba cada día más en la oscuridad. Temprano ese día, comenzó su actividad. Pese al calor del agosto europeo, no dejó de ponerse su pañuelo negro al cuello y su tapado de grandes solapas y de dos filas de botones, que él mismo muchas veces remendó.










