Comisaria de la Policía de la Ciudad resistió un asalto a tiros cuando llevaba a su hijo a la escuela
ISIDRO CASANOVA | El hecho ocurrió en la puerta de su casa, cuando la mujer, de 45 años, estaba junto a su hijo al costado de su vehículo. En ese momento, dos delincuentes a bordo de motos se acercaron con intenciones de robo. Con gran rapidez, la comisaria, que presta servicio en el Departamento Coordinación Operativa de Alarma de la Superintendencia de Operaciones, se percató del peligro y se preparó para actuar.
Cuando los asaltantes intentaron bajarse para sustraer el vehículo, la oficial se parapetó detrás del auto y abrió fuego con su pistola reglamentaria, al notar que los delincuentes también estaban armados. En la balacera, los motochorros intentaron escapar y dispararon contra la víctima, impactando en la luneta trasera del auto. Un proyectil atravesó el vehículo y pasó peligrosamente cerca del niño, quien, asustado, se tomó la oreja tras sentir el zumbido del disparo.
Los delincuentes lograron huir y hasta el momento se desconoce si alguno resultó herido. Tanto la comisaria como su hijo resultaron ilesos.
🔴 Inseguridad creciente: los policías, blanco de ataques
Este violento episodio se suma a una preocupante escalada de enfrentamientos armados contra efectivos de la Policía de la Ciudad, muchos de los cuales ocurren en territorio bonaerense. Según datos oficiales, en lo que va de 2025, ya se registraron 53 ataques a tiros contra agentes porteños fuera de servicio (32 en enero y 21 en febrero).
Las cifras revelan un alarmante incremento de estos incidentes: en 2023 hubo 98 enfrentamientos (uno cada tres días), mientras que en 2024 se contabilizaron 176 (uno cada dos días), lo que representó un aumento del 75%. Este año, la frecuencia de los ataques se intensificó aún más, ocurriendo uno cada 22 horas.
En total, 14 efectivos de la fuerza porteña han sido asesinados en cumplimiento del deber, de los cuales 13 murieron en territorio bonaerense. Además, el 70% de los delincuentes y el 40% de los motochorros detenidos residen en la provincia de Buenos Aires, lo que refuerza la preocupación por la seguridad en la región.
El hecho reaviva el debate sobre la violencia delictiva en el Conurbano y la exposición de los efectivos policiales, incluso cuando están fuera de servicio.