Cuando el Estado no tapa los baches, los vecinos los pintan
Marcelo Costa, residente de la ciudad de América, transita con frecuencia la Ruta Nacional que une los puertos de Bahía Blanca con el de Rosario, una de las arterias viales más importantes del país. Sin embargo, el tramo comprendido entre Rufino y Trenque Lauquen presenta un estado deplorable, con pozos profundos que representan un peligro constante para quienes circulan por allí.
Harto de la inacción oficial y con el objetivo de evitar accidentes, Costa tomó una iniciativa propia el pasado viernes por la tarde: con pintura blanca y la ayuda de un empleado que vigilaba el tránsito, comenzó a señalizar los pozos. Rodeó los baches con pintura, trazó cruces algunos metros antes y hasta escribió la palabra "pozo" sobre el asfalto, pensando en aquellos conductores que desconocen el calamitoso estado de la ruta.
La acción de Costa abarcó el tramo desde Fortín Olavarría hasta el alteo entre América y General Villegas, donde se encuentran los baches más peligrosos. Su esfuerzo, costeado de su propio bolsillo, no tardó en generar repercusiones en toda la región.
"Lo hago pensando en la gente que transita", sostuvo Costa, quien, al igual que muchos otros vecinos, lleva años reclamando soluciones para esta ruta sin obtener respuestas por parte de las autoridades. Mientras los pedidos siguen sin ser atendidos, la pintura blanca se convirtió en la única advertencia para los conductores que, día a día, esquivan los peligros de un asfalto olvidado.