Sexualidad con información: entre mitos, prejuicios y el rol de los verdaderos sexólogos
SALUD | “La sexualidad es parte de la salud. La salud física, mental y sexual están profundamente ligadas”, explicó el Dr. Rosa, quien remarcó que el sexólogo es un profesional universitario, médico o psicólogo, con formación académica posterior específica, lejos de los llamados “pseudoexpertos” que con escasa capacitación dan consejos riesgosos en redes sociales.
El especialista destacó que muchas personas confunden sexualidad con sexo: “El sexo es genitalidad, lo que se muestra en las películas pornográficas, con una visión coitocentrista y mercantilizada. En cambio, la sexualidad es afecto, caricias, deseo, consentimiento y encuentro”. Y agregó: “El porno deseduca. Genera frustraciones, especialmente en adolescentes, que se comparan con escenas irreales interpretadas por actores, generando expectativas imposibles”.
Rosa insistió en que el deseo sexual y el placer son construcciones que se potencian en un entorno de confianza, respeto y comunicación. “Muchas mujeres, por mandatos culturales, han sido históricamente negadas al placer. Recién en consulta pueden hablar de anorgasmia, desconocimiento de su cuerpo o falta de deseo. Lo primero es aceptarse, valorarse y luego pensar en el encuentro con otra persona para disfrutar desde un lugar pleno y libre”.
El Dr. Rosa explicó que, a diferencia de otras disciplinas médicas, en sexología se habla de “consultantes” y no “pacientes”, para evitar la estigmatización. Las consultas pueden ser individuales o en pareja, presenciales o virtuales. “Atendemos casos de disfunciones sexuales, eyaculación rápida, vaginismo, dispareunia, pérdida de deseo o de erotismo en la pareja, entre otros. Lo preocupante es que muchas personas tardan años en consultar, por vergüenza, desinformación o normalización del problema”.
Finalmente, Rosa dejó un mensaje esperanzador: “La mayoría de estas situaciones tienen solución. La clave está en animarse a hablar, a buscar ayuda. La sexualidad debe ser un espacio de disfrute, no de sufrimiento. Y como cualquier aspecto de la salud, merece atención profesional”.