Compactación de vehículos: entre el reciclaje útil y el despilfarro de recursos aprovechables
RÍO CUARTO | En la práctica, rodados enteros que contienen partes reutilizables en excelente estado son convertidos en bloques de chatarra, a valores insignificantes si se los compara con los precios actuales del mercado de repuestos usados. Una moto completa se vuelve apenas unos kilos de acero para la industria siderúrgica. ¿Una medida ambiental o un derroche irracional de recursos valiosos?
El propio intendente Guillermo De Rivas recorrió el predio donde se realiza la compactación, acompañado por funcionarios y representantes de la empresa. “Ordenar el gasto y el ambiente”, fue la frase con la que resumió el objetivo de la acción. Según indicó, la compactación no representa costo alguno para el municipio; por el contrario, Acindar paga por el material recibido, y un porcentaje de ese pago vuelve al municipio.
Desde la empresa a cargo del proceso, el empresario Maximiliano Márques detalló que “antes de la compactación, se realiza un proceso de descontaminación que permite retirar líquidos y elementos peligrosos”. En la práctica esto no se puede llevar adelante en su totalidad, quedando fluídos residuales. Luego, cada unidad es prensada en bloques metálicos que van directo a fundición. No se recuperan los metales más valiosos como cobre, bronce y aluminio, los cuales se pierden en la fundición. Al mismo tiempo se genera gran contaminación al incinerar los neumáticos que forman parte del bloque.
Además, anticiparon que en los próximos días la Municipalidad firmará un nuevo convenio para el reciclaje de neumáticos fuera de uso, otro pasivo ambiental relevante que busca ser abordado con acciones similares.
Sin embargo, el debate está instalado: ¿No deberían priorizarse políticas que recuperen y reutilicen piezas y partes que aún son útiles? Hoy, cada moto compactada equivale a frenar el circuito comercial legal de autopartes, perdiendo oportunidad económica y fomentando, indirectamente, mercados paralelos.