Insólito: no estaba muerto estaba de parranda, ocurrió en Tucumán
TUCUMÁN | El episodio ocurrió el pasado jueves 18 de septiembre, tras un grave error de identificación cometido por la Policía y la Justicia local. Todo comenzó cuando un joven murió atropellado por un camión en la zona de Puente Negro, en Alderetes. El caso fue caratulado como homicidio culposo, aunque no se descartó la hipótesis de suicidio.
Al día siguiente, una mujer se presentó en la comisaría de Villa Carmela y aseguró que el cuerpo hallado pertenecía a su hijo. Lo reconoció por la ropa y algunos rasgos físicos, por lo que la Justicia autorizó la entrega sin realizar estudios de ADN ni verificación de huellas dactilares.
Con ese aval, la familia organizó el velorio en su casa, pero durante la ceremonia el supuesto fallecido apareció en la puerta y gritó: “¡Estoy vivo!”. La escena se volvió caótica: algunos familiares corrieron despavoridos, otros lloraron de alegría, y la madre abrazó a su hijo en estado de shock.
El joven explicó luego al fiscal Carlos Sale que había pasado varios días consumiendo drogas en Alderetes y que no sabía nada de lo que ocurría.
Mientras tanto, el cuerpo que estaba en el cajón sigue sin identificar. El fiscal ordenó trasladar los restos a la Morgue Judicial para continuar con las pericias que permitan establecer su verdadera identidad.
La comunidad local quedó conmocionada y el caso encendió críticas hacia los procedimientos de reconocimiento de cadáveres en la provincia. “Es la realidad que viven muchas madres: sus hijos desaparecen por las adicciones y uno no sabe si están vivos o muertos”, advirtió la referente comunitaria María Laura García.
Por ahora, la historia no tiene un cierre y el misterio sobre el cuerpo hallado en Alderetes continúa abierto.